viernes, 9 de julio de 2021

BUDISMO SIN CREENCIAS

 


BUDISMO SIN CREENCIAS  (1997)

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

El escritor escocés Stephen Batchelor (1953) fue monje budista por diez años. Inició su ministerio religioso en la India y lo continuó en otros países asiáticos. Luego se retiró para propugnar el budismo secular. En su libro Budismo sin creencias (1997) expone sus ideas con respecto a su nuevo credo que podemos resumir así: se puede aceptar el budismo como filosofía de vida obviando los aspectos metafísicos.

1

No hay nada particularmente religioso o espiritual en este camino. Abarca todo lo que hacemos. Es una forma auténtica de estar en el mundo. Comienza con entender el tipo de realidad que habitamos y el tipo de seres que somos y que habitan esa realidad.

2

El Buda no fue un místico. Su despertar no fue una iluminación devastadora a una Verdad trascendente que le reveló los misterios de Dios.

3

Una existencia sin despertar, en la cual derivamos inconscientes en una oleada de impulsos habituales, es tanto innoble como poco digna.

4

En vez de presentarse como un salvador, el Buda se vio a sí mismo como un curador. Presentó sus verdades en la forma de diagnóstico, pronóstico y tratamiento médicos. Si tienes un dolor en el pecho, primero tienes que reconocerlo. Luego vas con el doctor para que te examine. Su diagnóstico tanto identificará la causa del dolor como te dirá si es curable. Si lo es, él te aconsejará a seguir el curso de un tratamiento. Del mismo modo, el Buda reconoció la condición existencial de la angustia. Al examinarla encontró que su origen está en el anhelo egocéntrico. Se dio cuenta de que esto podía cesar y prescribió como tratamiento el cultivo de un camino de vida que abraza todos los aspectos de la vida humana.

5

La primera verdad desafía nuestra relación habitual con la angustia. En el sentido más amplio; desafía la forma en que nos relacionamos con nuestra existencia en cuanto tal: nuestro nacimiento, enfermedades, envejecimiento y muerte. ¿Hasta qué punto fallamos en entender estas realidades y sus implicaciones? ¿Cuánto tiempo se pierde en distracción e inconsciencia?

6

La angustia mantiene su poder todo el tiempo que le permitamos intimidarnos. Al
considerarla habitualmente como temible y amenazante, no logramos ver las palabras
escritas en ella por el Buda: “Entiéndeme”.

7

Entender una preocupación es reconocerla calma y claramente por lo que es:
transitoria, contingente y falta de una identidad intrínseca.

8

Soltar un anhelo es como liberar una serpiente que tenías agarrada con tu mano. Al soltar el anhelo, éste finalmente cesará. La cesación nos permite darnos cuenta, aunque sólo sea por un momento, de la libertad, apertura y comodidad del camino central.

9

Las acciones que acompañan a las cuatro verdades describen la trayectoria de la práctica
del dharma: entender la angustia lleva a soltar el anhelo, lo que conduce a materializar su
cesación, lo que lleva a cultivar el camino.

10

Cuando le preguntaban qué hacía, el Buda respondía que enseñaba “la angustia y su fin”. Cuando le preguntaban de metafísica (el origen y fin del universo, la identidad o diferencia

del cuerpo y la mente, su existencia o no después de la muerte) permanecía silencioso. Decía que el dharma estaba penetrado de un sólo sabor: la libertad. No hizo afirmaciones de exclusividad o divinidad y no recurrió a un término que pudiera traducirse como “Dios”

11

Históricamente, el budismo ha tendido a perder su dimensión agnóstica al
institucionalizarse como una religión (es decir, un sistema de creencias reveladas, válidas
para todos los tiempos, controladas por una elite de sacerdotes).

12

El dharma puede de hecho tener más en común con un secularismo sin Dios que con los bastiones de la religión. El agnosticismo puede brindar una base común más fértil para el diálogo que, por ejemplo, un intento tortuoso de ver el sentido budista de Alá.

13

Para T.H. Huxley, quien acuñó el término en 1869, el agnosticismo era tan
demandante como cualquier credo moral, filosófico o religioso. Mas que como un credo,
sin embargo, lo vio como un método, materializado a través de “la aplicación rigurosa de
un sólo principio”. Él expresó este principio en forma positiva como: “Sigue tu razón tan
lejos como te lleve” o, en forma negativa, como; “No pretendas que son correctas
conclusiones no demostradas o demostrables”.

14

Fundamentalmente, el Buda enseño un método (la práctica del dharma) y no otro
–ismo. El dharma no es algo para creer sino algo para hacer. El Buda no reveló un conjunto
de hechos esotéricos sobre la realidad, que podemos elegir creer o no. Él intimó a la gente a
entender la naturaleza de la angustia, soltar sus orígenes, materializar su cesación y
convertirla en una forma de vida.

15

La angustia viene de anhelar que la vida sea diferente de lo que es.

16

Sobre la meditación:

Intenta este ejercicio. Busca un lugar tranquilo, confortable. Éste puede ser una esquina del

dormitorio el estudio. Colócate en un silla o, si prefieres, siéntate en el piso con los pies cruzados. Asegúrate de que tu espalda esté libre y derecha, pero no tensa. Inclina tu cabeza

hacia adelante, de manera que tu mirada caiga un metro delante tuyo. Cierra los ojos. Descansa tus manos en tu regazo o tus rodillas. Fíjate si es que hay puntos de tensión en tu cuerpo: hombros, cuello, alrededor de los ojos. Relájalos. Pon atención al contacto de tu cuerpo con el piso. Asegúrate estar quieto y en equilibrio. Nota la sutil polifonía de sonidos a tu alrededor, nota cualquier sensación en tu cuerpo, se consciente de tu estado de ánimo. No juzgues estas cosas o trates de cambiarlas: acéptalas por lo que son.

Haz tres respiraciones profundas y largas. No te imagines a la respiración como algo invisible entrando y saliendo por tu nariz; nota las sensaciones de tu cuerpo (aún las más triviales, como el contacto móvil de tu piel con la camiseta) que participan en el acto de respirar. Luego deja que la respiración siga su ritmo, sin interferir o controlarla. Sólo permanece con ella, permitiendo que la mente se asiente en la oleada de la respiración, como un bote pequeño anclado, subiendo y bajando suavemente con el oleaje. Haz esto por diez minutos.

Si persistes en observar tu respiración, podrás ver que luego de un rato tu mente comienza a

calmarse. Experimentas períodos más largos de concentración antes de que un pensamiento

te distraiga y los espante. Te vuelves más ducho en recordar regresar al presente. Te relajas

y descubres una tranquilidad conmovedora. Esta es una calma centrada desde la que puedes

enlazarte atenta y cariñosamente con el mundo.

Busca otra vez un lugar confortable para sentarte, con tu espalda recta, tu cuerpo quieto
y equilibrado; luego cierra tus ojos y presta atención a tu respiración. Siente al aire
entrando por tu nariz, expandiendo los pulmones y el diafragma. Detente, exhala contrayendo diafragma y pulmones, luego siente al aire caliente salir por la nariz. Mantén esta atención por diez minutos, siguiendo cada respiración del principio al fin.

Reflexiona sobre tu resolución: ¿Qué es lo que me ha llevado hasta este punto? ¿Por qué estoy sentado aquí? Trata de no ser atrapado por el mecanismo de pensamiento asociativo que lleva a la distracción. Cuando la mente esté calma y enfocada, considera esta pregunta:

Ya que la muerte es segura y su momento incierto, ¿qué debo hacer?

Recorre esto en tu mente, dejando que penetren su significado y desafío. Fíjate si la

pregunta resuena en tu cuerpo, dispara un estado de ánimo no verbal, un sentimiento profundo. Presta más atención al tono corporal que evoca que a los pensamientos e ideas que genera. Si sientes ese tono, descansa en silencio.

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Encuentra un lugar tranquilo, confortable. Siéntate en silencio. Asegúrate que tu espalda
esté libre y erguida, pero no tensa. Fíjate si hay puntos de tensión en tu cuerpo: hombros,
cuello, alrededor de los ojos. Relájalos. Respira tres veces en forma profunda y lenta.
Luego deja que la respiración resuma su ritmo, sin interferencia ni control.
La práctica formal de la atención comienza con darse cuenta profundamente de la
red sensorial que es el cuerpo. La respiración es una parte central de esto. Cuando meditas
en la respiración, abandona cualquier imagen que tengas de una cosa invisible que es
chupada y luego bombeada hacia afuera de los pulmones. Del mismo modo, si tienes un
imagen del ego que al meditar observa atentamente la respiración desde arriba de la cabeza,
déjala ir también. Experimenta la respiración como el propio cuerpo lo hace: un ritmo de
sensaciones que comienza con el impacto del aire frío en las fosas nasales y finaliza en una
corriente cálida saliendo por ese mismo punto un instante más tarde. Sólo cuando empiezas
a prestar mucha atención a la respiración notas lo complejo y sutil del rango de sensaciones
involucradas. Con cada inhalación y exhalación explora con más profundidad la
complejidad en múltiples capas de este acto vital.

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Meditar no es vaciar la mente y quedarse con la boca abierta ante las cosas, en un estupor como en trance. Nada importante puede resultar de mirar fija e inexpresivamente a un objeto durante el mayor tiempo posible. Meditar es percibir con intensa sensibilidad cada brillo de color, cada cadencia de sonido, el toque de la mano de otro, cada palabra tímida que busca a tientas expresar lo que no se puede decir.

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Hay que reflexionar sobre la vida de los que existieron antes que nosotros: la pequeña, la grande, la animal, a humana, y pensar que nosotros vamos también hacia la muerte.  Puedo ver la muerte de los otros, pero no la mía. Mi tiempo va a llegar también, pero no sé cuándo.

18

La muerte no sólo le ocurre a los otros. Ni tampoco cuando quiero. El cuerpo es frágil. Es sólo carne. Escucha los latidos. La vida depende del bombeo de un músculo.

19

Hay que pensar en la muerte. Cualquier cosa puede pasar. Cada vez que cruzo un camino, salgo de viaje, bajo unas escaleras, mi vida está en peligro. Por cuidadoso que sea, no puedo prever la distracción del hombre en al auto que se acerca, el colapso de un puente, el desplazamiento de una falla geológica, el recorrido de una bala perdida, el destino de un virus. La vida es propensa a los accidentes.

20

La meditación reflexiva es una forma de traducir los pensamientos al lenguaje de los sentimientos. Explora la relación entre la forma en que pensamos y percibimos las cosas y cómo nos sentimos sobre ellas. Descubrimos que aún las intuiciones más fuertes y aparentemente obvias sobre nuestro ser, están basadas en suposiciones igualmente arraigadas. Poco a poco al aprender a ver nuestra vida de otra manera mediante la meditación reflexiva también nos lleva a sentir diferente respecto de ella.

21

El meditar en la muerte nos hace más conscientes de la vida misma. El meditar sobre la certeza de la muerte y la incertidumbre de su momento nos ayuda a transformar la muerte de otro, de una incomodidad engorrosa a la conclusión sobrecogedora y trágica de la transitoriedad que yace en lo más profundo de cualquier vida.

22

Pero si no existe otro mundo y si las acciones bien y mal hechas no fructifican y maduran, entonces aquí en esta vida yo estaré libre de hostilidad, angustia y ansiedad, y viviré feliz. Este es el segundo bienestar adquirido … (Buda)

23

Las religiones no están unidas por la creencia en Dios sino por la creencia en la vida después de la muerte. Para el budismo religioso, renaceremos en una forma de vida de acuerdo a la calidad ética de las acciones cometidas en la vida presente o las pasadas. Las religiones monoteístas siguen un principio similar, aunque las opciones postmortem suelen estar limitadas al cielo o el infierno. A lo largo de la historia, las religiones han explicado que la muerte no es el fin de la vida, sino que alguna parte de nosotros—quizás nosotros enteros—continua.

24

Parecería que hay dos opciones: creer o no en el renacimiento. Pero existe un tercera alternativa: el reconocer, con toda honestidad, yo no sé. Ni tenemos que adoptar las versiones literales del renacimiento presentadas por la tradición religiosa ni caer en el extremo de tomar a la muerte como aniquilación. Independientemente de lo que creamos, nuestras acciones tendrán ecos más allá de nuestra muerte. Sin importar nuestra supervivencia personal, el legado de nuestros pensamientos, palabras y acciones continuará en las impresiones que dejamos en las vidas de los que hemos influido o tocado en alguna forma.

25

El despertar es el propósito que engloba todos los propósitos. Lo que hacemos tiene sentido en la medida de que nos lleva al despertar y carece de sentido en la medida en que nos aparta de él. La práctica del dharma es el propio proceso de despertar: los pensamientos, palabras y actos que tejen la tela de la experiencia en un todo coherente. Y este proceso se logra con la participación: se sostiene y madura en las comunidades de amigos.

26

El proceso de despertar es como caminar en un sendero. Cuando encontramos ese sendero luego de horas de buscarlo en la maleza, por lo menos sabemos que vamos a alguna parte. Es más, de pronto descubrimos que podemos movernos con libertad, sin obstáculos. Adoptamos un paso rítmico y fácil.

27

Un de las cosas más difíciles de recordar es acordarse de acordarse. La percepción
comienza recordando lo que tendemos a olvidar. El ir derivando en la vida en medio del
afloramiento acolchonado de impulsos es una de las tantas estrategias para olvidar .

28

Detenerse y prestar atención a lo que nos está pasando en este momento es una forma de desprendernos de tales fijaciones. Es también una definición razonable de meditación.

29

Aunque se puede meditar formalmente, una o dos veces por día, el propósito es lograr una percepción fresca en todo lo que hacemos. Ya sea parado o caminando, sentado o acostado, solo o en compañía, descansando o trabajando, trato de mantener la misma atención cuidadosa.

30

La percepción es un proceso de profundizar la auto–aceptación. No es ni un examen frío y cuidadoso de la vida ni un medio para la perfección. Abraza todo lo que observa. No hay nada poco digno de aceptar. La luz de la percepción seguramente iluminará cosas que preferiríamos no ver. Esto significará un descenso a lo prohibido, reprimido, negado. Podríamos destapar recuerdos inquietantes, terrores irracionales de nuestra niñez. Podríamos tener que aceptar un genio en potencia, como también un asesino, violador o ladrón potencial escondido muy adentro.

31

Debemos reflexionar en nuestra motivación, preguntándonos: “¿por qué hago
esto?” O podemos considerar la certeza de la muerte y la incertidumbre de su momento,
concluyendo con la pregunta “¿qué debo hacer?” Estas reflexiones pueden aterrizarnos en
la realidad que la intranquilidad y el letargo tratan de evitar con tanto ahínco.

32

No hay nada en mi interior en lo que pueda confiar, nada que puedo considerar como “yo” o “mío”.

33

La vida se convierte en una sucesión de pequeños nacimientos y muertes. Al lograr lo que
quiero, siento renacer. Pero tan pronto me instalo en este sentimiento, vuelven a surgir mis
viejas ansiedades. La nueva posesión pronto envejece ante la atracción de algo más
deseable que no tengo. Lo que parecía perfecto de pronto empieza a comprometerse por
atisbos alarmantes de sus imperfecciones. En vez de resolver mis problemas, esta nueva
situación los reemplaza con otros de los que no había sospechado. Sin embargo, en vez de
aceptar esto como la naturaleza de la vida en un mundo poco confiable, en vez de aprender
a estar contento con el éxito y el gozo y no sentirme abrumado por el fracaso y el dolor, en
vez de apreciar la belleza amarga, trágica y triste de la vida, aprieto los dientes y lucho
esclavizado por esa voz tenue y seductora que susurra: “Y si sólo …”

34

La mayor amenaza a la compasión es la tentación de sucumbir a las fantasías de superioridad moral. Eufóricos por el altruismo hacia los demás, podemos llegar a creernos sus salvadores

La compasión está en el propio corazón y alma del despertar.

35

Somos nuestros propios carceleros. Nos mantenemos prisioneros al aferrarnos, por miedo y confusión, a un ego que existe independiente de todas las condiciones. En vez de aceptar y entender las cosas como son, buscamos independizarnos de ellas en una individualidad aislada. Irónicamente, este egoísmo alienado se confunde con libertad individual. El objetivo de la práctica del dharma es liberarnos de esta ilusión de libertad.

Esto se logra entendiendo la angustia que acompaña esa independencia engañosa y dejando

ir a la confusión y el anhelo que la mantienen en su lugar.

36

El cultivar el camino comienza con una visión auténtica del carácter cambiante,
contingente y creativo de nuestro ego y del mundo. Aunque en un comienzo la experiencia
de la libertad intrínseca de la realidad sea esporádica y momentánea, la práctica del dharma
abraza un tipo de vida que ve a esta experiencia como la norma en vez de la excepción.
Aunque podemos estar todavía abrumados por los patrones turbulentos del hábito, nuestro
compromiso con esta visión de la libertad permanece inquebrantable. Para socavar esa
visión fija y congelada de las cosas, debemos cultivar la percepción de la libertad presente
en cada momento de la experiencia.

37

La respiración es el movimiento de la vida, el proceso vital que conecta al cuerpo con su medio ambiente.

38

Cuanto más conscientes somos del desarrollo misterioso de la vida, es más claro que su propósito no es satisfacer las expectativas del ego. Sólo podemos pronunciar las preguntas que hace. Luego dejar ir, escuchar y esperar.

39

A través de contrarrestar esta fuerza del hábito, la práctica del dharma tiene dos
objetivos: liberarse del anhelo egocéntrico de manera que nuestras vidas se vayan
convirtiendo gradualmente en más despiertas; y estar receptivo a la erupción súbita del
despertar en nuestras vidas en cualquier momento. El despertar es tanto el proceso lineal de
libertad que se cultiva con el tiempo como la posibilidad siempre presente de libertad. El
camino central es tanto un sendero con principio y fin como la potencialidad sin forma en el
propio centro de la experiencia.

40

En cuanto a experiencia de libertad, el despertar no nos provee con un conjunto de
ideas o imágenes prefabricadas—mucho menos doctrinas filosóficas o religiosas. Por su
propia naturaleza está libre de las restricciones de ideas, imágenes o doctrinas
preconcebidas. No ofrece respuestas, sólo la posibilidad de nuevos comienzos. Al
experimentarlo, no traducimos conocimientos esotéricos ocultos a declaraciones sabias, de
la misma manera que un escritor tampoco traduce al papel frases completas escondidas en
su mente.

41

La práctica del dharma se parece más a la creación artística que a la resolución de un problema técnico. La dimensión técnica de la práctica del dharma (como por ejemplo el entrenamiento para tener una mente atenta y enfocada) es comparable a las habilidades técnicas que un ceramista tiene que aprender para ser experto en su campo.

42

Las cuatro verdades que ennoblecen del Buda proveen no sólo un paradigma de libertad cognitiva y afectiva sino también un patrón de visión estética. Toda obra de arte que profundiza nuestro entendimiento de la angustia, que nos mueve a relajar las restricciones de un anhelo egocéntrico, que revela el juego dinámico del vacío y que forma e inspira una forma de vida que lleve a esos fines, lleva el sello de una belleza auténtica. Y del mismo modo que trabajos no budistas pueden tener ese efecto, trabajos explícitamente budistas pueden fracasar en lograrlo.

43

De acuerdo con el diccionario Chambers, cultura es “el estado de estar siendo cultivado”.
Lo que debe cultivarse, de acuerdo al Buda, es un sendero de visión auténtica, ideas, habla,
acción, formas de vida, resolución, atención y percepción enfocada. Luego, una cultura del
despertar es el estado en que este sendero es cultivado.

44

Tenemos que discernir entre qué elementos son vitales para la supervivencia del dharma y cuáles son artefactos de culturas foráneas que pueden obstruir esta supervivencia.

Un ejemplo contemporáneo es hasta qué punto las doctrinas metafísicas de karma y renacimiento son o no esenciales para la tradición.

45

Una cultura del despertar no puede existir independientemente de las específicas culturas sociales, religiosas, artísticas, y étnicas, en la que está enclavada.

jueves, 8 de julio de 2021

CREAR O MORIR

 


CREAR O MORIR

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

El fundamento de progreso de las naciones está en la educación, la ciencia y la tecnología.

1

Crear o morir (2014) de Andrés Oppenheimer es el resultado de una investigación periodística que trata de averiguar porqué unos países progresan más que otros.

2

El campo de investigación abarcó toda la sociedad a través de la economía como eje transversal de todas las profesiones posibles:  educación,  ingeniería informática, medicina, neurociencias, genética, gastronomía, deportes y cultura en general.

3

Los grandes aportes en materia de comunicaciones (internet, Apple, Facebook, etc.) se hicieron en un país que estimula las innovaciones y tolera el fracaso.

4

El tema es la innovación para masificar y abaratar la producción de bienes y servicios y no continuar la diatriba entre izquierda y derecha.

5

El secreto del desarrollo está en la gente creativa y trabajadora. En la aceptación de la diversidad cultural, étnica y sexual.

6

La burocracia de nuestros países es un obstáculo para las personas talentosas que quieren crear empresas innovadoras.

6

El campo universitario con todas sus instalaciones (aulas, museos, cafetines,etc. ) constituye un ambiente creativo donde los estudiantes pueden intercambiar sus ideas y establecer lazos sinérgicos de colaboración. Los institutos de investigación deben convertirse en las Atenas y las Florencias del presente donde fluya la energía creativa en todas sus manifestaciones científicas y humanísticas.

7

La instrucción pública de un país debe estar inserta en el concierto mundial de los sistemas educativos para mejorar constantemente sus niveles de excelencia. Los futuros innovadores nacionales deben completar su educación en el extranjero para dinamizar sus conocimientos. La interdisciplinaridad es vital para las ciencias.  No se habla ahora de fuga de cerebros, sino de circulación de cerebros.

8

El mundo actual es de la educación de calidad, la ciencia y la tecnología. Quedarán rezagados en todos los aspectos los países que no se esfuercen por superarse en esas tendencias del progreso.

9

Estamos entrando en la era de las supercomputadoras, los robots, las impresoras 3D, automóviles sin conductor , drones para todo tipo de servicios, los anteojos-computadoras, Internet de las cosas, la educación personalizada, los viajes interplanetarios , el trabajo mental y las capitales de las ciencias.

10

Debemos tolerar el fracaso. El éxito es el resultado de muchos fracasos. Los grandes inventos surgieron luego de una gran cantidad de fracasos. El éxito es combinación y recombinación, ensayo y error. Un fracaso es un diploma universitario.

11

Debemos glorificar el talento más que el dinero.

Un innovador puede ser un excéntrico, un aventurero, pero también   un empresario.

Es necesario estimular las carreras científicas. Los profesores deben enseñar las asignaturas como matemática, física y  química de manera atractiva para evitar que los estudiantes  emigren hacia las carreras humanísticas y provocar un desequilibrio: en Latinoamérica tenemos más sociólogos, filósofos y poetas que tecnólogos.

12

Las claves del éxito están en el desarrollo de una cultura de innovación, el fomento de la educación para la innovación, establecer leyes para facilitar el establecimiento de empresas innovadoras , estimular las inversiones en innovaciones y globalizar la educación.

13

Todo puede resumirse en las tres T

Tecnología.

Tolerancia.

Testículos.

 

 

 

martes, 6 de julio de 2021

NIEBLA

 


SOBRE LA NOVELA O NIVOLA NIEBLA DE MIGUEL DE UNAMUNO.

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

Una novela donde Dios y el hombre son creadores en iguales condiciones. Unamuno esboza sus teorías sobre la creación literaria: la nivola, y también sobre el amor.

1

Niebla ( escrita en 1907 y publicada en 1914) es una novela donde Miguel de Unamuno esboza su tesis sobre la creatividad literario, y en general sobre el acto de la creación: Dios y el hombre son por iguales creadores.

2

El personaje principal, Augusto Pérez, ante sus problemas cotidianos y existenciales busca ayuda en Miguel de Unamuno, su creador, así como lo hace cualquier hombre cuando se enfrenta a la difícil realidad de la vida: busca a Dios con peticiones y ruegos en sus oraciones.

3

TEORÍA LITERARIA:  LA NOVELA Y LA NIVOLA

-Una novela se hace sola, el argumento va saliendo solo:

Dije: voy a escribir una novela, pero voy a escribirla como se vive, sin saber lo que vendrá. Me senté, cogí unas cuartillas y empecé lo primero que se me ocurrió, sin saber lo que seguiría, sin plan alguno. Mis personajes se irán haciendo según obren y hablen, sobre todo según hablen; su carácter se irá formando poco a poco. Y a las veces su carácter será el de no tenerlo. Una novela debe tener muchos diálogos. Pues porque a la gente le gusta la conversación por la conversación misma, aunque no diga nada. Hay quien no resiste un discurso de media hora y se está tres horas charlando en un café. Es el encanto de la conversación, de hablar por hablar, del hablar…

¿qué es eso, qué es nivola?

––Pues le he oído contar a Manuel Machado, el poeta, el hermano de Antonio, que una vez le llevó a don Eduardo Benoit, para leérselo, un soneto que estaba en alejandrinos o en no sé qué otra forma heterodoxa. Se lo leyó y don Eduardo le dijo: «Pero ¡eso no es soneto! ...» «No, señor ––le contestó Machado––, no es soneto, es... sonite. » Pues así con mi novela, no va a ser novela, sino... ¿cómo dije?, navilo... nebulo, no, no, nivola, eso es, ¡nivola! Así nadie tendrá derecho a decir que deroga las leyes de su género... Invento el género, a inventar un género no es más que darle un nombre nuevo, y le doy las leyes que me place. ¡Y mucho diálogos y  monólogos .

 

 

 

 

 

 

4

FILOSOFÍA Y MATRIMONIO

El que no se casa se dedica a la filosofía. Y ¿no es acaso el matrimonio la mejor, tal vez

la única escuela de filosofía?

––¡No, hombre, no! Pues ¿no has visto cuántos y cuán grandes filósofos ha habido solteros? Que ahora recuerde, aparte de los que han sido frailes, tienes a Descartes, a Pascal, a Spinoza, a Kant...

––¡No me hables de los filósofos solteros!

––Y de Sócrates, ¿no recuerdas cómo despachó de su lado a su mujer Jantipa, el día en que había de morirse, para que no le perturbase?

5

Cuando muere Augusto, el personaje principal de la nivola, Miguel de Unamuno dice que sólo hablará de Orfeo, el perro de Augusto, porque es el más fiel de todos los personajes .

Orfeo piensa: ¡Pobre amo! Dentro de poco le enterrarán en un sitio que para eso tienen destinado. ¡Los hombres guardan o almacenan sus muertos, sin dejar que perros o cuervos los devoren! Y que quede lo único que todo animal, empezando por el hombre, deja en el mundo: unos huesos. ¡Almacenan sus muertos! ¡Un animal que habla, que se viste y que almacena sus muertos! ¡Pobre hombre! ¡Pobre amo mío!, ¡pobre amo mío! ¡Fue un hombre, sí, no fue más que un hombre, fue sólo un hombre! ¡Pero fue mi amo! ¡Y cuánto, sin él creerlo ni pensarlo, me debía...!, ¡cuánto! ¡Cuánto le enseñé con mis silencios, con mis lametones…

Al final el propio Orfeo muerte de lealtad y de tristeza.

6

FRASES

- Si hay otro mundo, no hay este.

-El arte hace olvidar que existimos.

-Más mató la cena que sanó Avicena.

-En el amor es igual vencer que ser vencido.

-La muerte enseña más que la ciencia.

-Es mejor que se distraiga uno mismo a que lo distraiga otro.

-Es mejor ser comprado a ser vendido.

-La mejor diplomacia es no tenerla.

-Los años no dan ninguna experiencia.

-El estudio paciente ,oscuro y silencioso es mi objetivo en esta vida.

-Una obra de arte no es nada hasta que no la comenta un estudioso.

-Todas las mujeres son una sola.

-Comparar una mujer con otra es como comparar agua con agua.

-Hay médicos que se mueven en este dilema: o dejan morir al enfermo por miedo a matarle, o le matan por miedo de que se les muera.

- ¡No metáis en la cabeza lo que os quepa en el bolsillo! A lo que habría que añadir por complemento: ¡no metáis en el bolsillo lo que os quepa en la cabeza!

-El azar es el alma de la poesía.

-El amor precede al conocimiento.

-Cuando uno busca razones para justificarse no hace en rigor otra cosa que justificar a Dios. Y yo soy el Dios de estos dos pobres diablos (los personajes de  Niebla) nivolescos.

-Definir el amor es aniquilarlo.

viernes, 2 de julio de 2021

DEL SENTIMIENTO TRÁGICO DE LA VIDA. MIGUEL DE UNAMUNO

 

DEL SENTIMIENTO TRÁGICO DE LA VIDA 


 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

En el ensayo de Miguel de Unamuno “Del sentimiento trágico de la vida” (1913) se habla del hombre concreto y su preocupación por la muerte y la inmortalidad. Unamuno cita una serie de filósofos y sus ideas sobre la inmortalidad.

 

1

En este libro el autor expone sus ideas con respecto al que considera el problema fundamental de la filosofía: la inmortalidad. No queremos aceptar que la muerte es el fin de todas nuestras posibilidades. El cerebro nos dice que no hay más nada después de la muerte, pero el corazón quisiera lo contrario.

2

El problema fundamental de la filosofía radica en la inmortalidad del alma, en la contradicción entre la razón y el sentimiento, lo racional y lo emocional.

3

Hay algo que, a falta de otro nombre, llamaremos el sentimiento trágico de la vida, que lleva tras sí toda una concepción de la vida misma y del universo, toda una filosofía más o menos formulada, más o menos consciente. Y ese sentimiento pueden tenerlo, y lo tienen, no sólo hombres individuales, sino pueblos enteros.

4

La filosofía es más poesía que ciencia y busca una concepción universal de la vida. La filosofía responde a la necesidad de formarnos una concepción unitaria y
total del mundo y de la vida, y como consecuencia de esa concepción, un sentimiento que engendre una actitud íntima y hasta una acción.

5

El hombre es un animal afectivo o sentimental.

6

Dios da sentido a la inmortalidad del alma.

7

Preferimos la desgracia a la no existencia.

8

El hombre es un fin , no un medio.

9

Filosefería es la seudofilosofía.

10

Pensar es hablar consigo mismo.

El pensamiento es lenguaje interior.

11

De la fantasía brota la razón.

12

El hombre filosofa para convencerse a sí mismo, pero sin lograrlo.

13

Queremos saber de dónde venimos y para dónde vamos porque no queremos morirnos del todo.

14

Hay personas, en efecto, que parecen no pensar más que con el cerebro, o con cualquier otro órgano que sea el específico para pensar; mientras otros piensan con todo el cuerpo y toda el alma, con la sangre, con el tuétano de los huesos, con el corazón, con los pulmones, con el vientre, con la vida.

15

Lo más santo de un templo es que es el lugar a que se va a llorar en común.

16

No basta curar la peste, hay que saber llorarla. ¡Sí, hay que saber llorar! Y acaso esta es la sabiduría suprema.

17

La conciencia es una enfermedad.

18

El hombre es el único animal guardamuertos.

19

Nada hay más universal que lo individual.

20

Los escritores, poetas, escultores, pintores, y en general todos los artistas quieren alcanzar la inmortalidad a través de sus obras. El que os diga que escribe, pinta, esculpe o canta para propio recreo, si da al público lo que hace, miente; miente si firma su escrito, pintura, estatua o canto. Quiere, cuando menos, dejar una sombra de su espíritu, algo que le sobreviva.

21

Hasta Dios hizo el mundo para manifestación de su gloria.

22

La filosofía es un producto humano de cada filósofo, y cada filósofo es un hombre de carne y hueso que se dirige a otros hombres de carne y hueso como él. Y haga lo que quiera, filosofa, no con la razón sólo, sino con la voluntad, con el sentimiento, con la carne y con los huesos, con el alma toda y con todo el cuerpo. Filosofa el hombre.

23

Primum vivere, deinde philosophari, dice el antiguo adagio latino, y como el filósofo, antes que filósofo es hombre, necesita vivir para poder filosofar, y de hecho filosofa para vivir. Y suele filosofar, o para resignarse a la vida, o para buscarle alguna finalidad, o para divertirse y olvidar penas, o por deporte y juego.

24

Creer lo que no vimos es creer lo que veremos.

25

Acostumbrarse es empezar a no ser.

26

¿No puede decir el hombre de la estufa: «siento, luego soy»; o «quiero, luego soy»? Y sentirse, ¿no es acaso sentirse imperecedero? Quererse, ¿no es quererse eterno, es decir, no querer morirse?

27

Cuando no se hacían para los vivos más que chozas de tierra o cabañas de paja que la intemperie ha destruido, elevábanse túmulos para los muertos, y antes se empleó la piedra para las sepulturas que no para las habitaciones. Han vencido a los siglos por su fortaleza las casas de los muertos, no las de los vivos; no las moradas de paso, sino las de queda. Este culto, no a la muerte, sino a la inmortalidad, inicia y conserva las religiones.

28

Confesábame un amigo, que previendo en pleno vigor de salud física la cercanía de una muerte violenta, pensaba en concentrar la vida, viviéndola en los pocos días que de ella calculaba le quedarían para escribir un libro. ¡Vanidad de vanidades!

29

Filosofía y religión son enemigas entre sí, y por ser enemigas se necesitan una a otra. Ni hay religión sin alguna base filosófica ni filosofía sin raíces religiosas; cada una vive de su contraria. La historia de la filosofía es, en rigor, una historia de la religión. Y los ataques que a la religión se dirigen desde un punto de vista presunto científico o filosófico, no son sino ataques desde otro adverso punto de vista religioso.

30

La filosofía puede tener, y de hecho tiene, un origen individual; la teología es necesariamente colectiva.

31

En el cementerio, hoy amortizado, de Mallona, en mi pueblo natal, Bilbao, hay grabada una cuarteta que dice:

Aunque estamos en polvo convertidos,

en ti, Señor, nuestra esperanza fía,

que tornaremos a vivir vestidos

con la carne y la piel que nos cubrí

32

Hay en el Fausto de Marlowe una escena que vale por toda la segunda parte del Fausto de Goethe. Le dice a Helena Fausto: «Dulce Helena, hazme inmortal con un beso -y le besa-. Sus labios me chupan el alma; ¡mira cómo huye! ¡Ven, Helena, ven; devuélveme el alma! Aquí quiero quedarme, porque el cielo está en estos labios, y todo lo que no es Helena escoria es.» «¡Devuélveme el alma!» He aquí el grito de Fausto, el doctor, cuando después de haber besado a Helena va a perderse para siempre.

33

La fe en la inmortalidad es irracional. Y, sin embargo, fe, vida y razón se necesitan mutuamente. Ese anhelo vital no es propiamente problema, no puede tomar estado lógico, no puede formularse en proposiciones racionalmente discutibles, pero se nos plantea, como se nos plantea el hambre. Tampoco un lobo que se echa sobre su presa para devorarla, o sobre la loba para fecundarla, puede plantearse racionalmente y como problema lógico su empuje. Razón y fe son dos enemigos que no pueden sostenerse el uno sin el otro.

34

Cada vez que considero

que me tengo que morir,

tiendo la capa en el suelo

y no me harto de dormir.

35

La guerra es la santificación del homicidio.

36

La vida es una comedia para el que siente y un tragedia para el que piensa.

37

La filosofía es filología.

38

Don quijote alcanzó la inmortalidad a través del ridículo.

39

Lo quijotesco es una filosofía.

40

El vulgo busca las causas de sus males en el pasado.

jueves, 1 de julio de 2021

SAN MANUEL BUENO, MÁRTIR

 

SAN MANUEL BUENO, MÁRTIR

(Una obra Miguel de Unamuno sobre la inmortalidad del alma, el suicidio y una teoría literaria de la novela.)

Edgardo Rafael Malaspina Guerra


I

San Manuel Bueno, mártir (1931) novela de Miguel de Unamuno , trata de un cura, hombre santo y guía espiritual de su pueblo, que predica con fervor sobre la doctrina de la iglesia y en la cual él mismo no cree, particularmente lo referente a la vida después de la muerte, la inmortalidad del alma. El personaje que narra, Ángela Carballino, es testigo de esta historia en el pueblito de Valverde de Lucerna. En cierto modo Unamuno continúa en esta novela con su tesis planteada en el “Sentimiento trágico de la vida” (1913) : el hombre no quiere morir del todo. La razón le dice que no hay más nada después de la muerte, pero su corazón no está de acuerdo con esa idea tan contundente y definitiva.

II

Unamuno también trae a colación, a la par de búsqueda del sentido de nuestra existencia, una posible puerta de escape para los que no lo encuentran: el suicidio: “Aquí se remansa el río en lago, para luego, bajando a la meseta, precipitarse en cascadas, saltos y torrenteras, por las hoces y encañadas, junto a la ciudad, y así remansa la vida, aquí en la aldea. Pero la tentación del suicidio es mayor aquí, junto al remanso que espeja la noche de estrellas, que no junto a las cascadas que dan miedo”.

III

Al final de su obra Miguel de Unamuno esboza su credo literario referente a la novela:

- La novela es la más íntima historia, la más verdadera, por lo que no me explico que haya quien se indigne de que se llame novela al Evangelio, lo que es elevarlo, en realidad, sobre un cronicón cualquiera.

 

-Bien sé que en lo que se cuenta en este relato no pasa nada; mas espero que sea porque en ello todo se queda, como se quedan los lagos y las montañas y las santas almas sencillas, asentadas más allá de la fe y de la desesperación, que, en ellos, en los lagos y las montañas, fuera de la historia, en divina

 

FRASES

1

Pensar ocioso es pensar para no hacer nada o pensar demasiado en lo que se ha hecho y no en lo que hay que hacer. No hay peor que remordimiento sin enmienda.

2

Un niño que nace muerto o que se muere recién nacido y un suicidio son para mí de los más terribles misterios: ¡un niño en cruz!

3

En la aldea se entontece, se embrutece y se empobrece uno.

4

¿La verdad? La verdad, es acaso algo terrible, algo intolerable, algo mortal; la gente sencilla no podría vivir con ella.

5

Todas las religiones son verdaderas en cuanto hacen vivir espiritualmente a los pueblos que las profesan, en cuanto les consuelan de haber tenido que nacer para morir, y para cada pueblo la religión más verdadera es la suya, la que ha hecho.

6

El padre Manuel dice: “Mi pobre padre, que murió de cerca de noventa años, se pasó la vida, según me lo confesó él mismo, torturado por la tentación del suicidio, que le venía no recordaba desde cuándo, de nación, decía, y defendiéndose de ella. Y esa defensa fue su vida. Para no sucumbir a tal tentación extremaba los cuidados por conservar la vida. Me contó escenas terribles. Me parecía como una locura. Y yo la he heredado. ¡Y cómo me llama esa agua con su aparente quietud -la corriente va por dentro- espeja al cielo! ¡Mi vida,  es una especie de suicidio continuo, un combate contra el suicidio…”

7

He asistido a bien morir a pobres aldeanos, ignorantes, analfabetos que apenas si habían salido de la aldea, y he podido saber de sus labios, y cuando no adivinarlo, la verdadera causa de su enfermedad de muerte, y he podido mirar, allí, a la cabecera de su lecho de muerte, toda la negrura de la sima del tedio de vivir. ¡Mil veces peor que el hambre!

8

¿Has visto misterio mayor que el de la nieve cayendo en el lago y muriendo en él mientras cubre con su toca a la montaña?

9

Del bienestar general surgirá más fuerte el tedio de la vida.

10

Qué ganas tengo de dormir, dormir, dormir sin fin, ¡dormir por toda una eternidad y sin soñar!, ¡olvidando el sueño!

11

El padre Manuel dice cuando siente cercana la muerte: Cuando me entierren, que sea en una caja hecha con aquellas seis tablas que tallé del viejo nogal, ¡pobrecillo!, a cuya sombra jugué de niño, cuando empezaba a soñar... ¡Y entonces sí que creía en la vida perdurable! Es decir, me figuro ahora que creía entonces. Para un niño, creer no es más que soñar. Y para un pueblo.

12

Hay dos clases de hombres peligrosos y nocivos: los que, convencidos de la vida de ultratumba, de la resurrección de la carne, atormentan, como inquisidores que son, a los demás para que, despreciando esta vida como transitoria, se ganen la otra; y los que no creyendo más que en éste...