viernes, 10 de junio de 2022

HOMERO

 


HOMERO ( Siglo VIII a. C.) 

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

1

A Homero se le atribuye la autoría de la Ilíada y la Odisea.  Era un aedo: En la Antigua Grecia, artista que cantaba epopeyas acompañándose de un instrumento musical: la cítara.

Homero significa “hijo de rehén” . Los homéridas o hijos de rehenes se encargaban de transmitir la poesía oral cuando todavía no existía la literatura escrita.

Hay otra explicación etimológica de su nombre :ho me horón, que significa el que no ve.

2

“Porque me parece que Hesíodo y Homero han sido 400- años mayores que yo y no más,- y ellos son los que compusieron la teogonía de los helenos y los que dieron a los dioses sus nombres, y les distribuyeron sus honras y oficios, e indicaron sus formas". (Heródoto en Los nueve libros de la Historia, II, 53.)

3

“Habiéndosele presentado una cajita que pareció la cosa más preciosa y rara de todas a los que recibían las joyas y demás equipajes de Darío, preguntó a sus amigos qué sería lo más preciado y curioso que podría guardarse en ella. Respondieron unos una cosa y otros otra, y él dijo que en aquella caja iba a colocar y tener defendida La Ilíada, de lo que dan testimonio muchos escritores fidedignos. Y si es verdad lo que dicen los de Alejandría sobre la fe de Heráclides, no le fue Homero un consejero ocioso e inútil en sus expediciones”. (Plutarco. Vidas paralelas . Tomo V. Parágrafo XXVI )

4

La mayoría de los historiadores sitúa la figura de Homero en el siglo VIII a. C., pero no se sabe con precisión sus poemas fueron llevados a la escritura.

5

Friedrich August Wolf consideraba que la primera redacción escrita de los poemas homéricos había sido en la época de Pisístrato, tirano de Atenas. En Prolegomena ad Homerum ("Prolegómenos a Homero", 1795) intentó demostrar, por medio de una crítica textual de la forma y contenido de la Ilíada y la Odisea, que estas epopeyas eran en realidad resultado de un proceso constitutivo progresivo de suma o adición de diversos fragmentos épicos compuestos por distintos aedos y pertenecientes a épocas muy distintas y, por tanto, no se debían a un solo autor, sino que fueron refundidos y unidos en una sola redacción alrededor del siglo VI antes de Cristo, cuando el tirano Pisístrato designó una comisión de personas instruidas para reunir los poemas de Homero y fijar un texto único bien definido”.

(https://es.wikipedia.org/wiki/Friedrich_August_Wolf)

6

Varias voces integran los poemas homéricos. Varios poetas compusieron los versos. La creatividad popular los fue ordenando y enriqueciendo.

7

Los clasicistas , en su mayoría, sin detenerse en la figura de Homero como poeta real o legendario, expresan que los poemas homéricos provienen de la tradición oral que ha pasado de una generación a otra y es el producto creativo de muchos bardos populares.

8

“Homero es el elemento en el que el mundo griego vive como el hombre vive en el aire”. (Hegel)

9

“¿Me preguntas si debes enviarme mis logros?¡Por Dios, hombre, no me abrumes con ese aumento de equipaje! No quiero que me guíen, que me exciten, que me espoleen: aquí me basta mi corazón. Sólo echaba de menos un canto que me arrullase, y he encontrado en mi Homero más de lo que buscaba. ¡Cuántas veces templo con sus versos el hervor de mi sangre!

(Goethe en Werther)

10

“Homero es el enorme poeta niño. El mundo nace, Homero canta. Es el pájaro de esa aurora”.(Víctor Hugo).

miércoles, 8 de junio de 2022

NIETZSCHE :HOMERO Y LA FILOLOGÍA CLÁSICA ( 1869).

 


NIETZSCHE :HOMERO Y LA FILOLOGÍA CLÁSICA ( 1869).

LA CUESTIÓN HOMÉRICA

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

Nietzsche en su conferencia inaugural en la Universidad de Basilea (1869) aborda la denominada “Cuestión homérica”: ¿Quién escribió en realidad La Ilíada y La Odisea? ¿Un poeta genial o esas grandes obras son producto de la poesía popular transmitida de generación en generación y luego revisada y aumentada por los copistas cuando la tradición oral de la literatura dio paso al método escritural?

1

Se ha sabido advertir en las formas aparentemente firmes de la vida de pueblos antiguos ideas poéticas condensadas; se ha reconocido por primera vez la maravillosa capacidad del alma de los pueblos para personalizar estados de costumbres y de creencias.

2

En general, se advierte que los filólogos han convivido casi todo un siglo con poetas, pensadores y artistas. De aquí que aquel terreno rocoso y pedregoso, que antes se designaba como antigüedad clásica, es hoy un exuberante campo de cultivo.

3

La ciencia tiene de común con las artes que una y otras ven los hechos cotidianos de una manera completamente nueva y atractiva, como traídas a la existencia por arte de encantamiento, como vistas por primera vez. La vida es digna de ser vivida, dice el arte; la vida es digna de ser estudiada, dice la ciencia.

4

“…Fue el punto de vista de los gramáticos. Estos concebían la Ilíada o la Odisea como creaciones de un Homero: declaraban como posible psicológicamente que obras de tan diferente carácter en su conjunto hubieran brotado de un genio en oposición a los horizontes que las atribuían a individuos aislados y contingentes. Para explicar la diferente impresión total de las dos epopeyas por medio de la hipótesis de un poeta se acudía a la edad y se comparaba al autor de la Odisea con el sol que se pone. Por lo que respecta a la diversidad de las expresiones lingüísticas y conceptuales, el ojo de aquellos críticos demostraba inagotable agudeza y vigilancia; pero al mismo tiempo se había inventado una historia de la poesía homérica y de su tradición, según la cual estas diversidades no debían atribuirse a Homero, sino a sus redactores y cantores. Se creyó que las poesías de Homero se transmitieron durante mucho tiempo oralmente y que, en consecuencia, estuvieron expuestas a la ignorancia de los improvisadores y a la falta de memoria de los cantores”.

5

“En una determinada fecha, en tiempo de Pisístrato, habrían sido coleccionados en un libro los fragmentos que vivían en boca de la gente; pero los redactores estuvieron autorizados para introducir correcciones. Esta hipótesis es la más importante que ha mostrado la antigüedad en el terreno de los estudios literarios; en particular, el reconocimiento de una difusión oral de la poesía de Homero”.

6

Lo individual es siempre más fuertemente sentido y acentuado: la posibilidad psicológica de un Homero se hace cada vez más necesaria.

7

 Y si de Aristóteles volvemos hacia atrás, se cuenta la incapacidad de concebir una personalidad; constantemente se van amontonando poesías bajo el nombre de Homero, y cada época manifiesta su grado de crítica precisamente en la determinación de lo que se debe considerar propiamente de Homero. En este lento retroceder se siente involuntariamente que más allá de Heródoto hay un período en el que se identificó con el nombre de Homero una multitud de grandes epopeyas.

8

El concepto de poesía popular parece ser como un puente echado sobre este abismo: una fuerza más poderosa y primitiva que la de cualquier individuo creador habría obrado aquí; el pueblo más venturoso en su más feliz período, en la suprema actividad de la fantasía y de la fuerza poética creadora, habría engendrado aquellos imponderables poemas. En esta su generalización, la idea de una poesía popular tiene algo de embriagadora; sentimos el desencadenamiento de una facultad natural amplia y poderosa, de gusto artístico, y experimentamos ante este fenómeno la misma sensación que ante una catarata.

9

 Homero, como autor de la Ilíada y la Odisea, es un juicio estético”… Nosotros creemos en un gran poeta autor de la Ilíada y la Odisea; sin embargo, no creemos que este poeta sea Homero”.

 

lunes, 6 de junio de 2022

LA MUERTE DE VIRGILIO

LA MUERTE DE VIRGILIO (1946)

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra


 

“Cansado por el viaje, cansado por lo que vendría, imaginaba  que esta hora del arribo podría trocarse fácilmente en su hora de muerte y casi era un deseo, aun cuando o porque sentía claramente que no había llegado todavía el momento; sí, casi era un deseo, aun cuando o porque hubiera sido una muerte extrañamente caótica, extrañamente ruidosa, y no le parecía inaceptable sino casi apetecible, pues, obligado a mirar al infierno de fuego, obligado a escucharlo, su corazón se veía obligado también a conocer el fuego lento infernal de lo infrahumano”.

I

En La muerte de Virgilio del escritor austriaco Hermann Broch se describen los últimos momentos del poeta romano. De una manera muy poética, Broch nos habla de las angustias de Virgilio por no haber concluido la Eneida , aunque acepta con resignación “que así lo han dispuestos los dioses”.

II

Los cuatro elementos de los filósofos de la Antigüedad son tomados por Broch para identificar los capítulos: Agua o La llegada", "Fuego o El descenso", "Tierra o La espera", "Éter o El regreso".

III

Luego de su viaje por Grecia, Virgilio enferma. Hay recuerdos, delirios, sueños. En medio de divagaciones y turbulencias, de diálogos y monólogos rumiantes Virgilio quiere destruir su gran obra: La Eneida. La muerte lo acecha , y ella puede ser el punto de partida hacia la nada o hacia la eternidad.

IV

-La piedad está por encima de todo.

-El arte es tal si se relaciona con la ética.

-La estética sin ética es fuente del mal.

FRASES Y PÁRRAFOS

1

Nada puede el poeta, ningún mal puede evitar; se le escucha únicamente cuando magnifica el mundo, pero no cuando lo representa tal como es. ¡Sólo la mentira es gloria, mas no el conocimiento!

2

Toda canción verdadera presiente el conocimiento, lleva el conocimiento, enseña el conocimiento.

3

¡Todo yacer para el amor es siempre también un yacer para la muerte!

4

Los erguidos, no saben cómo está entretejida la muerte en sus ojos y en sus rostros.

5

¡Oh recuerdo indestructible, recuerdo del ondular del trigo, lleno de campos, lleno del chasquear del bosque rumoroso con sus frescas paredes, lleno de los bosques de la juventud, ebrios a la mañana los ojos, ebrio a la tarde el corazón, verdor tembloroso que se abre y gris trémulo que declina, oh ciencia del arribo y del retorno, esplendor del recuerdo!

6

Nada puede madurar hasta la realidad, que no esté arraigado en el recuerdo.

7

El retorno debe cerrar el círculo del destino.

8

Un nacer exige un renacer para ser válido,  ambos, el nacer y el renacer, nunca pueden ocurrir, si no ocurre con ambos la nada, si no estuviera eterna e inmutable la nada tras ellos como última generación.

9

Nada terrenal es verdaderamente capaz de abandonar el sueño y sólo quien nunca olvida la noche que en él habita, puede cerrar el círculo, puede volver de la intemporalidad del comienzo a la del fin, puede comenzar siempre de nuevo el ciclo.

10

Oh noche, la hora de la poesía. Pues poesía es espera que mira en la media luz, poesía es abismo en presentimiento del crepúsculo, en espera en el umbral, es comunidad y soledad al mismo tiempo.

11

El amor es ya caer bajo el espejo de la noche, es caer en el humus nocturno, donde el ensueño se torna eternidad, superando el umbral de sí mismo.

12

Lo que siempre ocurre en la noche, es oscuro reflejo partícipe de su oscuridad aún mayor, es trasunto de sus relámpagos de oscura sacudida, es caída en el abismo de las tempestades, arrancada la cubierta del ensueño, y aunque llamemos a gritos a la madre para que nos proteja de la tempestad nocturna, ella está tan lejos y tan perdida en el recuerdo que sólo aquí y allá nos llega un golpe de lluvia de la niñez, ya sin consuelo ni protección, a lo sumo el hálito sin familiaridad de la patria desaparecida hace mucho tiempo, el hálito de calma que precede a la tempestad.

-Sí lamentas a la madre perdida, la niñez perdida, volverás a hallarla cerca de mí, porque te tomo en mi brazo y bajo mi protección.

13

Sólo en el crepúsculo y en la despedida conocemos el sueño. Conocemos que a nuestra partida no le seguirá jamás un retorno.

14

Nuestra realidad más real, la última accesible, ¡se limita a ser mera imagen del recuerdo.

15

Erguido es el hombre, él sólo, pero se tumba a descansar para el sueño, el amor, la muerte...

16

La poesía, la más extraña de todas las actividades humanas, la única que sirve para el conocimiento de la muerte.

17

Sólo quien asume la muerte, puede cerrar el círculo en lo terreno.

18

Privilegio de los dioses y de los hombres es la risa.

19

El poeta no pertenece a los que velan.

20

Los dioses no querían que terminara los versos, no querían que eliminara de los versos lo discordante, pues toda obra humana tiene que surgir de la oscuridad y de la ceguera, es decir, seguir discordante; tal es el designio de los dioses.

 

 


jueves, 26 de mayo de 2022

LA MUERTE. IVÁN TURGUENEV.

 


LA MUERTE .RELATO DE IVÁN TURGUENEV.(1852)

(СМЕРТЬ)


Edgardo Rafael Malaspina Guerra

El campesino ruso enfrenta la muerte de manera serena, con resignación,  sin temores o miedos porque acepta como algo muy natural que nuestros días están contados.

Bertrand Russel dice : El que ha conocido las alegrías y las tristezas humanas, que ha terminado la obra que le cabía hacer, el temor a la muerte es algo abyecto e innoble.

El campesino ruso supera el miedo a la muerte, como afirmaba Russell, porque sus intereses son impersonales, por encina de los muros del yo, y así la vida se sumerge crecientemente en la vida universal. 

“Una existencia humana individual debería ser como un río: al principio, pequeña, estrechamente limitada por las márgenes, fluyendo apasionadamente sobre las piedras y arrojándose por las cascadas. Lentamente el río va haciéndose más ancho, las márgenes se apartan, las aguas corren más mansamente y, por último, sin ningún sobresalto visible, se funden con el mar y pierden, sin dolor, su ser individual. El hombre que sea capaz de considerar su vida de esta manera, no sufrirá el temor a la muerte, pues las cosas que él estima seguirán existiendo. Y, si con la decadencia de la vitalidad aumenta la fatiga, no será mal recibido, entonces, el pensamiento de que está próxima la hora del descanso. Yo desearía morir en pleno trabajo, sabiendo que otros continuarán lo que yo ya no puedo hacer, y contento al pensar que se hizo lo que fue posible hacer”. (Bertrand Russell)

PÁRRAFOS Y FRASES

1

En la profundidad de este follaje espeso, otrora el mirlo silbaba alegremente, las urracas golpeaban con el pico la corteza de los árboles; las currucas diminutas gorjeaban en las ramas bajas, verdes y frescas, sin temor a las liebres que furtivamente atravesaban los setos. Una ardilla, a veces, asomándose, lucía su pelaje rojo amarillento y su cola empenachada.

2

Mis viejos amigos, los grandes árboles, las encinas y hayas, estaban caídos en tierra; estos príncipes, reyes de la naturaleza, se pudrían como cadáveres de viles animales. Otros, heridos por el rayo, perdían su corteza. Aún conservaban algunos vestigios de juventud, pero ninguno tenía su pasada magnificencia.

3

—¡Ah, padre!… Envíen a buscar al sacerdote. Dios me ha castigado… Hoy domingo trabajé con mis hombres. Por eso estoy castigado. No tengo ni brazos ni piernas… Veo venir la muerte… Si me queda dinero, que se lo den a mi mujer, después de pagar mis deudas. Siento que todo ha concluido, perdónenme.

4

La muerte se lo llevaba, sus miembros se encogieron, después pareció encogerse.

—Ha muerto —dijeron algunos campesinos.

Silenciosamente nos apartamos y salimos al campo. La muerte del pobre capataz me hizo reflexionar.


Tiene el campesino ruso una manera característica de morir. No puede decirse que sea indiferencia en el momento supremo, y, sin embargo, el campesino encara la muerte como un simple trámite, como una formalidad inevitable.

Hace algunos años, un campesino hubo de morir quemado en el incendio de una granja. Un burgués lo salvó de morir allí. Fui a verlo en su cabaña. Todo era sombrío y el aire viciado, malsano.

5

El ruso encara la muerte de una manera particular.

6

El médico le había prohibido hablar. Aunque no seguía el movimiento científico y literario de la época, le interesaba algo el porvenir del mundo; particularmente llamaba su atención la filosofía alemana. Le hablé de Hegel y le hice una exposición de su sistema.

—Sí —reflexionó—, comprendo; grandes ideas, grandes ideas.

Esta curiosidad infantil de un hombre a la muerte, de un infeliz abandonado, me conmovió hasta las lágrimas. Sorokunof no se hacía ilusiones sobre su estado; sin embargo, nunca se quejaba de sus sufrimientos.

7

Una vieja propietaria murió en mi presencia no hace mucho tiempo. En pie, a la cabecera de su cama, el sacerdote decía las oraciones de los agonizantes. Al cabo de algunos minutos, notando que la enferma ya no se movía, la creyó muerta y acercó a su boca un crucifijo.

—No tan rápido, espere —balbuceó la vieja.

Metió una mano bajo la almohada.


Cuando la amortajaron, se encontró bajo su almohada una moneda de plata. Se había propuesto pagar ella misma al sacerdote que le administrase la extremaunción.


Sí, los rusos tienen una extraña manera de morir.



viernes, 20 de mayo de 2022

UN SUEÑO. TURGUENEV

 


 

UN SUEÑO . RELATO DE IVÁN TURGUENEV(1877)

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

(En la Antigüedad los sueños eran confundidos con la realidad y por eso la gente hablaba con ángeles y personajes maravillosos. Heráclito aclaró que los sueños son un fenómeno natural. Hay quienes ven premoniciones en los sueños, y un ejemplo es el sueño del faraón con las vacas y la interpretación que le dio José.)

El relato trata de un joven con un sueño recurrente: ve a un hombre misterioso que se presenta como su padre (de aspecto diferente al que creía era su padre) quien murió cuando tenía siete años. Una vez vio a un hombre parecido al del sueño. Conversó con él. El hombre desapareció sin dejar rastro. En realidad, el joven nació producto de una violación, y el violador era el hombre enigmático de sus sueños. Un secreto que su madre nunca reveló a su esposo.

1

Lo que más me gustaba era leer, pasear a solas y soñar… ¡soñar…!

2

En general, yo dormía mucho, y los sueños desempeñaban un papel considerable en mi vida. Soñaba casi todas las noches. Los sueños no se me olvidaban, y yo les daba importancia, los consideraba premoniciones, procuraba desentrañar su sentido oculto.

3

Me parecía que iba caminando por una calle estrecha y mal empedrada de una vieja ciudad, entre altos edificios de piedra con los tejados en pico. Yo andaba buscando a mi padre, que no había muerto, sino que se escondía de nosotros, ignoro por qué razón, y vivía precisamente en una de aquellas casas. Yo entraba por una puerta cochera, baja y oscura, cruzaba un largo patio abarrotado de troncos y tablones y penetraba por fin en una estancia pequeña que tenía dos ventanas redondas. En medio de la habitación estaba mi padre, con batín y fumando en pipa. No se parecía en absoluto a mi padre verdadero.

4

Conque una vez, al pasar delante de un café, vi a un hombre que atrajo inmediatamente toda mi atención. Vestía un largo guardapolvos negro, llevaba el sombrero de paja encasquetado hasta los ojos y permanecía inmóvil, con los brazos cruzados sobre el pecho.

¡Aquel hombre era el padre a quien yo había encontrado, a quien yo había visto en sueños!

5

Todo se embota con el tiempo. Incluso los recuerdos de los sucesos familiares más trágicos pierden gradualmente su fuerza y su acuidad

 

 

LA MICROHISTORIA

 


LA MICROHISTORIA

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

1

El profesor Luis González-del Colegio de Michoacán de México define la labor del cronista en su ensayo “Microhistoria y Ciencias Sociales”. El cronista debe estudiar todo lo relacionado con su terruño, la aldea, la parroquia, el municipio y la patria chica, a la cual denomina “matria”. Afirma González que a pesar de que no existen unos valores culturales netamente propios en un municipio es posible hablar de cultura local y de ciertos valores originales.

2

El cronista o microhistoriador puede ser uno de los ancianos del pueblo que conoce o sabe narrar muchas anécdotas, puede ser también una persona con una cultura general amplia que escribe historias o un especialista propiamente dicho en la materia.

3

“La historia encopetada y los hechos de fuste son asuntos de la macrohistoria tradicional. No así la gente humilde y la vida cotidiana, objetos de la microhistoria”, dice el profesor González. El microhistoriador debe hacer grandes caminatas o investigaciones pedestres, excavaciones arqueológicas, entrevistas, consultas en archivos públicos, privados y en bibliotecas. El microhistoriador no es precisamente un científico, pero si un artista. La microhistoria más que el saber aspirar al conocer. Es la menos ciencia y la más humanas de las ciencias del hombre.

4

En síntesis, González habla en su libro de la importancia de las historias locales, de la microhistoria como rama fundamental de las ciencias sociales para elaborar, de manera sólida y fidedigna, los perfiles generales de los pueblos, entendiéndose por estos la historia, tradiciones e idiosincrasia de los países, verdaderos mosaicos de microcosas.

 

https://drive.google.com/file/d/1whgLgEKpKEt5G9b8r9i7sCn40J9mwbWQ/view

 

 

 

 

 

 

miércoles, 18 de mayo de 2022

EL PRIMER AMOR

 


EL PRIMER AMOR (1860)

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

Novela   de Iván Turguenev sobre los espejismos del primer amor, además no correspondido, y que con el tiempo se borra como la amarga experiencia que creímos fue; y, sin embargo, queda como un grato recuerdo, al que quisiéramos regresar. Valodia ama a Zinaída como otros muchos hombres que la rodean; no obstante, ella ama a otro que no aparece en el cuadro de los pretendientes habituales . El propio padre de Valodia es el elegido. Y como siempre, pierde más el que ama más. Turguenev también aborda un tema que es recurrente en sus obras: la muerte.

1

Oh, dulces sentimientos, suaves sonidos, bondad y sosiego de mi alma que acababa de despertarse, alegría desvaneciente de los primeros enternecimientos del amor ¿dónde están, ¿dónde?

2

La libertad es la voluntad, la propia voluntad, la que, además, da el poder, que es mejor que la libertad. S sabes desearlo y serás libre, y también dominarás.

3

Me consumía cuando no estaba con Zinaída, no podía pensar en nada, ni hacer nada; pasaba los días enteros pensando intensamente en ella... Me consumía... pero en su presencia no encontraba ningún alivio.

4

Eso es lo bueno de la poesía: nos habla de lo que no existe, y de lo que no sólo es mejor de lo que existe, sino incluso de lo que es más parecido a la realidad...

5

De día hay luz y gente, pero de noche… de noche puede temerse cualquier desgracia.

6

Todo había terminado. Todas mis flores habían sido arrancadas de golpe y yacían a mi alrededor, dispersas y pisoteadas.

7

Un pensamiento no me abandonaba: ¿cómo había podido ella, una muchachita –princesa, además–, atreverse a una cosa así, sabiendo que mi padre era un hombre casado, y teniendo ella la posibilidad de casarse, aunque fuera con Bielovsórov? ¿Qué podía esperar ella? ¿Cómo no había pensado en su porvenir? Sí, me decía yo, eso es el amor, esa es la pasión, esa es la fidelidad... y recordé las palabras de Lushin: hay quien goza sacrificándose.

8

¡Cómo puede una persona no indignarse, cómo puede tolerar un golpe, venga de quien venga… aunque sea de la mano más amada! Por lo visto sucede, si se ama... ¡Y yo... yo que me imaginaba!”

9

Me sentí muy viejo, y mi amor, con todas sus emociones y sufrimientos me pareció tan mísero, tan pueril e insignificante, comparándolo con aquel otro, impenetrable para mí, que apenas si podía adivinar y que me asustaba, como si fuera un rostro desconocido, bello, pero terrible, que en vano se intenta reconocer en la penumbra...

10

Teme el amor femenino, teme esa dicha, ese veneno...

11

¡Oh, juventud! ¡Juventud! Nada te importa, parece que eres la dueña de todos los tesoros del universo, hasta la tristeza te distrae, hasta la pena te embellece; eres presuntuosa y atrevida, tú dices: ¡sólo yo vivo, mírenme! y no te das cuenta de que tus días corren y desaparecen sin dejar huella y sin ser contados, y todo en ti se derrite, como la cera al sol, como la nieve...

12

Y quizá todo el secreto de tu encanto no resida en la facultad que tienes de alcanzarlo todo, sino en la facultad de creer que todo lo puedes; reside en que lanzas al viento las fuerzas que no habrías podido emplear en ninguna otra cosa; reside en que cada uno de nosotros se considera en serio derrochador, se cree en serio que tiene derecho a decir: “¡Oh, ¡qué no haría yo si no perdiera el tiempo en vano!”

13

Ahora, cuando en mi vida comienzan a aparecer las sombras de la tarde, ¿qué otra cosa me queda más hermoso, más querido, que el recuerdo de aquella tormenta primaveral, matutina, tan fugaz como un hálito?

14

En aquella época despreocupada y juvenil, no fui sordo a la afligida voz que me clamaba, a los solemnes sonidos que llegaban hasta mí desde la tumba. Recuerdo que pocos días después de enterarme de la muerte de Zinaída, yo mismo, por propia e irresistible inclinación, presencié la muerte de la pobre anciana que había vivido en nuestra misma casa. Cubierta de andrajos, sobre unas tablas duras, con una bolsa por almohada, agonizaba dolorosamente. Toda su vida había transcurrido en una amarga lucha contra la indigencia cotidiana; no había tenido alegrías, no había saboreado la miel de la dicha, se diría que debía estar contenta de morir; ésa era su libertad, su reposo. Sin embargo, mientras su ajado cuerpo se resistía aún, mientras aún latía con dificultad su pecho bajo la mano gélida, mientras no la abandonaron las últimas fuerzas, la vieja seguía persignándose y susurraba: “Dios mío absuélveme de mis pecados...”, y sólo con la última chispa de conciencia desapareció de sus ojos la expresión de espanto y temor a la muerte... Y recuerdo que allí, ante el lecho de esa pobre anciana, me sentí sobresaltado por el recuerdo de Zinaída, y quise rezar por ella, por mi padre... y por mí.