viernes, 11 de octubre de 2019

PROTÁGORAS


PROTÁGORAS, FRAGMENTOS Y TESTIMONIOS
(El hombre es la medida de todas las cosas.)
Edgardo Malaspina
1
Protágoras de Abdera (485 a. C.-411 a. C.) fue  un filósofo griego sofista. Uno de los primeros en cobrar por sus lecciones. Platón le dedicó uno de sus diálogos. Algunos consideran a Protágoras como el padre de la pedagogía “y podría suscribir la afirmación  de Kunkel de que la educación es el paso del yo al nosotros”
2
Fue condenado al destierro del Ática  por su libro “Sobre los dioses”, donde plasma su agnosticismo. Sus libro fueron quemados por lo ¡que habría mucho que hablar  sobre la pretendida y plena libertad de pensamiento  en el mundo antiguo” (José Barrio Gutiérrez).
3
El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son  y de las que no son  en cuanto que no son.
4
Pues lo que a cada Estado (polis) le parece justo y bello, efectivamente lo es para él, mientras que tenga el poder de legislar.
5
El relativismo de Protágoras afirma que el parecer de la colectividad  es el que se hace verdadero  “cuando se formula  y durante todo el tiempo que dura ese parecer”.
6
Sobre cualquier tema se pueden mantener con igual valor  dos tesis contrarias entre sí.
7
El peor argumento se puede transformar en el  mejor.
8
La naturaleza  no asigna nombre a ningún objeto. Lo hacen el uso y la costumbre  entre los que tienen el hábito de poner nombres.
“Yo llamo cada objeto con un nombre establecido por mí, tú con el escogido por ti”.
9
La ciencia y las artes las practica el hombre para hacer frente  a las necesidades que plantea su existencia.
10
Protágoras es un profesor de educación y de virtud (Sócrates).
11
El alma no es otra cosa que sensaciones.
12
Con respecto a los dioses  no puedo saber si existen  ni de qué naturaleza son , porque son muchas las cosas que me lo impiden.
13
Esfuerzo, trabajo, instrucción, educación y sabiduría son la corona de la gloria.
14
Protágoras, al injuriarle u poeta porque no aprobaba sus versos, le dijo:  “Amigo, prefiero ser difamado por ti a escuchar tus versos”.
15
La enseñanza necesita de dos cosas: aptitudes naturales y ejercitación, y es necesario comenzar  a estudiar desde la juventud.

EL DISCURSO DEL MÉTODO


EL DISCURSO DEL MÉTODO
(La tarea del filósofo es la mejor del mundo y la más    importante para el ser humano.)


Edgardo Malaspina
1
El discurso del método (1637) de René Descartes (1596-1650) es considerada una obra fundamental de la filosofía y la ciencia, en cuyas formulaciones se debe dudar de todo para poder llegar a la verdad. Contiene elementos autobiográficos y de las ciencias de su tiempo como la física, la astronomía y la medicina. En esta última estudia con profundidad el movimiento del corazón.
2
Se debe aceptar sólo lo evidente, los problemas deben dividirse en partes para entenderlos y resolverlos mejor, se debe ir de  los simple a lo complejo y, sacar en limpio los datos del problema y analizarlos concienzudamente.
3
Huye  de los extremos.
Nunca me fío de primeros pensamientos.
4
La tarea del filósofo es la mejor del mundo y la más    importante para el ser humano.
La filosofía es el medio de hablar verosímilmente de todas las cosas.
5
Elige vivir libre de todo afán de lucro.
6
Las almas que caminan más lentamente  pueden avanzar muchos más.
7
Desde mi infancia he cultivado las letras. Leí todos los libros que estuvieron a mi alcance. La lectura de los buenos libros es una conversación con el pasado.
8
Las memorables acciones históricas elevan el espíritu.
La poesía es un don del espíritu y no un don del estudio.
9
Mi descanso consistió en entretenerme con mis pensamientos ante una estufa.
10
Nada puede imaginarse, por extraño o inverosímil que sea, que no haya sido dicho por algún filósofo.
11
Un estado se rige mejor si tiene pocas leyes. La multiplicidad de leyes es una excusa para los vicios.
12
Las acciones de la vida no admiten ningún aplazamiento.
13
El pensamiento es lo único que está enteramente en nuestro poder.
Hay que emplear toda la vida en cultivar la razón.
Pienso, luego existo.
14
He podido vivir tan solitario y retirado como en los más lejanos desiertos.
15
Nada está en entendimiento que no haya estado primero en los sentidos.
16
La conservación de la salud es indudablemente el primer bien.
La medicina es el medio que hace a los hombres más sagaces y más hábiles.
17
Lo poco que he aprendido hasta aquí es casi nada en comparación con lo que ignoro.
18
Creo estar obligado a no perder el tiempo que me queda de vida, y lo emplearé  en adquirir  algún conocimiento de la naturaleza, de manera que pueda  sacarse de él reglas para las medicinas más seguras.


miércoles, 9 de octubre de 2019

EL CAMINANTE Y SU SOMBRA


SOBRE “EL CAMINANTE Y SU SOMBRA” (1880) DE NIETZSCHE.
(“No se puede ser un pensador sin pasar la tercera parte del día sin pasiones, sin gente y sin libros”.)

Edgardo Malaspina
1
Para Nietzsche la libertad de pensamiento se alcanza si eres un errante. Esto lo expresa  en “Humano, demasiado humano”, y lo reafirma en el presente libro. El verdadero filósofo debe ser un caminante que “no puede ligar fuertemente su corazón a nada particular: es preciso que haya siempre en él algo del viajero que encuentra su placer en el cambio y en el paisaje.”
El caminante y su sombra es la continuación de Humano, demasiado humano.
2
El caminante y su sombra es una doctrina de la salud y una disciplina voluntaria, en la que también se abordan las cuestiones sobre las distintas artes, los estilos literarios y las cosas más elementales y sencillas de la cotidianidad.
  Nietzsche dialoga consigo mismo (su sombra) mientras camina. La soledad sirve para reflexionar porque el pensamiento del solitario es más libre. Ser libre es estar solo.
3
No expongas tus dolores para suscitar compasión.
4
El viajero filósofo disfruta de las mañanas deliciosas de otras regiones.
5
Las  cualidades del buen escritor son la concisión sólida, la serenidad y la madurez.
6
Conozco muy bien el sentimiento de la soledad sin amigos.
He sacado mucho para la purificación de mi alma, y no necesito ni religión ni arte.
Si existen los dioses, no se ocupan de nosotros.
7
En una conversación un tanto larga, el más sabio dice por lo menos una locura y tres estupideces.
8
Desde que anochece se  transforma la visión que tenemos de los objetos familiares. La noche invita a la muerte.
9
La vida no es el objetivo ni el fin último de la existencia del universo.
10
El goce malintencionado que experimentamos  ante el mal ajeno se debe a que cada uno tiene sus preocupaciones, sus remordimientos y sus dolores, y el daño que afecta al prójimo le hacer igual a nosotros y evita que le envidiemos.
11
No se piensa en la venganza cuando despreciamos a amamos a quien nos hirió.
12
El remordimiento es algo tan necio como la mordedura de un perro en una piedra.
13
Hay que ser honrado con el diablo y darle lo que se le debe.
14
No somos temibles cuando inspiramos compasión. Aquí la compasión es un signo de desprecio.
15
El hombre que ha dominado sus pasiones ha entrado en posesión del territorio más fecundo.
16
La moral puede seguirse en la forma como nos comportamos con los animales. Quien es cruel con los animales lo será con los individuos débiles. En este aspecto el cristianismo es una religión pobre y retrógrada.
17
Sólo se llega a la sabiduría por la desgracia propia, y sólo llegamos a ser buenos por la desdicha de los demás.
18
Hay que dominar la ira, el odio, la venganza y la lujuria.
La venganza debe ser equivalente a la justicia.
19
Sócrates es superior al fundador de cristianismo por su forma alegre de ser serio y por esa sabiduría suya llena de rasgos de buen humor, que constituye  el estado más hermoso del alma humana.
20
El arte de escribir debe sustituir los gestos, el acento, el tono y la mirada, propios del arte de hablar.
Cada palabra tiene su olor.
21
Quien lleva al papel lo que sufre es un autor triste; pero se convierte en un autor serio cuando nos dice lo que ha sufrido y por qué en el presente le consuela la alegría.
22
La salud no es tan contagiosa como la enfermedad.
23
Es más fácil escribir con grandilocuencia que escribir de una forma ligera y sencilla.
24
La música produce un efecto mágico cuando descubrimos en ella el lenguaje de nuestro pasado.
25
Un buen plato de comida decide a menudo si hemos de mirar el futuro con recelo o con ferviente esperanza,
26
La historia, en su conjunto, es la ciencia de los remedios.
La Edad Media es la época de las grandes pasiones.
27
Quien se aleja totalmente de la naturaleza, se aleja también de sí mismo.
28
Cuando estamos de viaje  olvidamos, por lo general, su finalidad.
29
Cuanto más amados se sienten los hombres menos justos son.
30
Las calumnias son enfermedades de los demás que se declaran en nuestro propio cuerpo.
31
El arte de vivir consiste en sufrir y trabajar mucho, para por lo menos ser dueños de nuestro propio taller.
Si existe realmente la felicidad en la tierra, debe encontrarse lo más lejos posible de nosotros.
32
El invierno en la vida humana son esos meses de enfermedad:duros, fríos, solitarios, sombríos y estériles.
33
Para la seguridad pública son tan peligrosos los que poseen demasiado como los que no tienen nada.
34
Cuando se es inteligente, lo único que hay procurar es tener el corazón alegre y ser sabio.
35
Por falta de autodominio en situaciones nimias, se va perdiendo poco a poco la capacidad de autodominio en los casos más graves.
36
Debes alejarte, al menos durante cierto tiempo, de lo que quieres conocer y medir.
37
Hay que procurar no estar enfermo mucho tiempo para evitar el cansancio y la compasión de quienes nos rodean.
38
Satisfacer muchas necesidades superfluas con ayuda de los demás es una esclavitud.
39
Dar vale más que tener. ¿Qué es el hombre más rico si vive en la soledad del desierto?
40
No se puede ser un pensador sin pasar la tercera parte del día sin pasiones, sin gente y sin libros.
Un pensador necesita la grandeza, la serenidad y la luz del sol.
41
Tenemos derecho a tener opiniones propias y de poder cambiarlas.
42
La auténtica victoria  debe dejar en buen estado al vencido y tener algo de divino que evite la humillación.



.



viernes, 4 de octubre de 2019

UNA TEMPORADA EN EL INFIERNO


UNA TEMPORADA EN EL INFIERNO
(Yo me creo en el infierno, luego estoy en él.)

Edgardo Malaspina
1

“Una temporada en el infierno” (1873) del poeta francés Arthur Rimbaud es calificado por René Char como una evasión que sitúa al autor en su edad de oro en el pasado y en futuro.
2
Antaño, si mal no recuerdo, mi vida era un festín donde corrían todos los vinos, donde se abrían todos los corazones.
El infortunio fue mi dios. Yo he tendido cual largo era en el barro. Me he secado en la ráfaga del crimen. Y le he jugado malas pasadas a la locura.
3
Estoy sentado, leproso, sobre ortigas y tiestos rotos, al pie de un muro roído por el sol.
4
¡Oh la ciencia! Todo se ha hecho de nuevo. Para el cuerpo y para el alma …Tenemos la medicina  y la filosofía, los remedios de comadres y los arreglos de canciones populares.
5
El aire marino quemará mis pulmones; me tostarán los climas remotos. Nadar, aplastar la hierba, cazar, fumar sobre todo; beber licores fuertes con metal fundido, como hacían los caros antepasados  en torno de las hogueras.
6
Lo mejor es un sueño bien ebrio, sobre la playa.
7
En las rutas, durante las noches de invierno, sin techo, sin ropa, sin pan, una voz me estrujaba el corazón helado: Flaqueza o fuerza:  ya está, es la fuerza.
8
El sueño en medio de la riqueza es imposible.
9
Sólo el amor divino otorga las llaves de la ciencia.
10
Cada cual tiene su razón, desprecio y caridad: retengo mi sitio en la cúspide de esta angélica escala de buen sentido.
11
¡La noche rueda por mis ojos, con todo este sol!
12
He bebido un enorme trago de veneno…Me muero de sed, me ahogo, no puedo gritar. ¡Es el infierno, la pena eterna!
13
Yo me creo en el infierno, luego estoy en él.        
14
…La infancia, la hierba, la lluvia, el lago sobre las piedras, el claro de luna cuando en el campanario sonaban las doce…
15
…Nadie piensa nunca en los otros.
16
Las alucinaciones son innumerables. Esto es de veras lo que me pasó siempre: ninguna fe en la historia, olvido de todos los principios.
17
Fiaos en mí, la fe consuela,  guía, cura.
18
No pido plegarias, con sólo vuestra confianza, seré feliz.
19
Levantad  del suelo a los beodos en las calles oscuras.
20
Por momentos, olvido la miseria en que he caído: él me tornará fuerte, viajaremos, cazaremos en los desiertos, dormiremos sobre empedrados de ciudades desconocidas, sin cuidados, sin penas.
21
Quizá debiera yo dirigirme a Dios. Estoy en lo más profundo del abismo, y ya no sé orar.
22
Al principio fue un estudio. Yo escribía silencios, noches, anotaba lo inexpresable. Fijaba vértigos.
23
Acabé por encontrar sagrado el desorden de mi espíritu.
Envidiaba la felicidad de los animales.
24
Yo amaba el desierto, los vergeles quemados, las tiendas marchitas…Me rastraba por las callejas hediondas…
25
Me convertí en una ópera fabulosa.
La moral es una flaqueza del  cerebro.
26
Los filósofos: El mundo no tiene edad. La humanidad se desplaza, simplemente.
27
Yo tengo mi deber, y me enorgulleceré de él como hacen tantos, dejándolo  a un lado.
28
En mi lecho de hospital, el olor de incienso ha vuelto a mí con tanta intensidad; guardián de los sagrados aromas, mártir, confesor...
29
¿No tuve yo alguna vez una juventud amable, heroica, fabulosa, como para escribirla en hojas de oro?
30
¡Y temo al invierno porque es la estación de la comodidad!
31
¿Y dónde conseguir socorro?
32
El combate espiritual es tan brutal como las batallas de los hombres…
33
…He visto allá el infierno de las mujeres…

miércoles, 18 de septiembre de 2019

EL JUGADOR




EL JUGADOR (1867)
Edgardo Malaspina
1
Dostoyevski era un ludópata: jugaba y apostaba de manera incontrolada, y eso afectaba su vida personal y familiar. Esos aspectos son ampliamente ventilados en sus esbozos biográficos.
Todas sus esperanzas para adquirir dinero las ponía en una ruleta. En el extranjero, incluso después de publicar “El jugador”, abandona a su segunda esposa Ana Grigorievna, para dedicarse al juego.
2
A veces ganaba bastante en el juego, pero no podía parar hasta quedar sin un centavo: “El día de ayer ha sido bastante nefasto. He perdido más de lo que mis medios me permiten. Cuando se tienen nervios como los míos, no se debe jugar”. Se arrepiente pero reincide. Traspasa siempre los límites. Cuando juega tiembla y suda copiosamente.
3
Pide prestado, empeña su ropa, las joyas de su mujer para jugar. Cree que puede ganar si se acerca a la ruleta “con tranquilidad, con sangre fría y reflexión”. Es la fantasía del ludópata. Está en apuros. No tiene dinero. Le prestan lo que pide, y en vez de resolver los problemas familiares, se va  a la ruleta y pierde todo.
4
El juego es la vida misma porque experimentas las emociones más extremas, y sólo pasando por el riesgo más peligroso se puede entender la vida. Nietzsche lo dirá más tarde: hay que vivir en la ladera de un volcán para entender el verdadero significado de la existencia. Dostoyevski, luego de sufrir los remordimientos de  conciencia por haber perdido en el juego y someter a su familia los sinsabores de las limitaciones económicas, llega a la conclusión de que está preparado para emprender una nueva obra literaria: lo salvará una novela: El idiota.
5
Dostoyevski es supersticioso y cree que pierde porque alguien está perfumado y eso le distrae sus nervios. Una vez tiró sus viejo portamonedas por considerarlo culpable de su mala suerte. Regresó a la casa “lívido, huraño, despeinado, con la corbata torcida…y llorando como un chiquillo”(Henri Troyat).
6
“El jugador” es el intento de Dostoyevski para conjurar dos pasiones que le atormentan: la que siente por Paulina Suslova y la que siente por el tapete verde de la ruleta. Todos juegan: Alekséi Ivánovich (Dostoyevski), Polina (juega con los entimientos de Dostoyevski), el general, la abuela, y el editor  tramposo Fiódor Stelovski  que amenaza a Dostoyevski con apropiarse de su  labor literaria por nueve años si no entrega la novela en el lapso estipulado. Pero Dostoyevski jugó duro y subió la apuesta: escribió su obra en 26 días. Alguien dijo que los diamantes son productos de las altas presiones.




miércoles, 11 de septiembre de 2019

EL CORAZÓN DEL SIGLO XX


CHAZOV Y LA PASIÓN POR LA MEDICINA
Edgardo Malaspina
1
Eugenio Chazov ( 1929) es uno de los médicos más destacados de era soviética; fue ministro de Salud Pública y director del Centro Cardiológico de Moscú. Ha recibido muchos premios, entre ellos el Nobel por la conformación del grupo de médicos para la prevención de la guerra nuclear. Ha escrito libros sobre cardiología. Uno de ellos: “El corazón del siglo XX”, donde aborda problemas específicos de la especialidad, y también habla de su pasión por la medicina.
2
Donde sea y cuando sea que te topes con un accidente, si eres médico debes cumplir con tu deber y hacer todo lo posible para ayudar al enfermo.
3
Durante el bloqueo de Leningrado se observó un tipo de hipertensión arterial fulminante, de evolución rápida que recibió el nombre “leningradense” o “hipertensión del bloqueo”. Era provocada por el hambre terrible, el frío, los proyectiles explotados en las calles y casas, la pérdida de seres queridos, a los cuales ni siquiera podían enterrar…
4
El pensamiento médico es un proceso complejo e interesante, de auténtico nivel filosófico.
5
Cuando trabajas en el campo te encuentras en condiciones  donde nadie te respalda y nadie puede sostenerte. Es entonces cuando empiezas a sentirte médico de verdad. ¡Qué carga ésta, la de la responsabilidad por la vida de tus pacientes!
6
Una mujer de cuarenta años murió de un infarto en brazos de Chazov, quien se dirige a la casa de los familiares para darle la infausta noticia:
-¿Quiénes son los Ivanov?
-Nosotros (respondieron un niños de doce y una niña de once años)
-¿Acaso no hay nadie más?
-Solamente somos mamá y nosotros.
Y Chazov razona: Entendí el significado exacto del refrán: “El médico muere con cada uno de sus pacientes”.
7
-Un buen especialista sólo puede conseguirse de un médico de un amplio perfil.
8
Se enferma no el corazón, sino el hombre; por eso debe tratarse al paciente y no la enfermedad.
9                                                                                                                                                
El hospital se encontraba a veinte kilómetros de la vía férrea, estaba bastante apartado de las aldeas. No había transporte. Los caminos estaban llenos de nieve, era invierno. Por eso no siempre los pacientes podían llegar al hospital y tenía que ir a visitarlos. Por la mañana me aparejaban el caballo del hospital, y para poder regresar antes del anochecer  marchaba lo más temprano posible para ver a mis pacientes de las aldeas vecinas. Les indicaba el tratamiento, los curaba.
10
Chazov aplicó el desfibrilador a un  paciente con infarto del miocardio para restablecer el ritmo cardíaco. El ritmo no volvía a la normalidad, por eso aplicó la terapia más de 70 veces en el transcurso de 3 horas 40 minutos. Pero el paciente tuvo más de diez minutos con muerte clínica, y el cerebro pudo verse afectado con  trastornos irreversibles. Después del octogésimo impulso eléctrico el ritmo se restableció y el paciente recobró la conciencia.
¿Hasta qué punto el médico debe guiarse por los manuales y recomendaciones para salvar una vida? ¿Debe creer en los milagros?
11
Pirogov convirtió el análisis claro y sincero de sus errores  en el estímulo más potente del perfeccionamiento de la maestría médica.
12
Las peculiaridades  electrofisiológicas del músculo cardíaco de la rana se aproximan más a las particularidades  del miocardio humano. Por eso es que a est víctima de la ciencia, al igual que a los perros de Pavlov, también se le han erigido monumentos en el  mundo.
13
Decía Botkin que el paciente  es el objeto de nuestra investigación científica , enriquecida por todos los métodos modernos.
14
En medicina no existe ninguna profesión que no esté relacionada con la terapéutica. Cualquier médico auténtico  es, en primer lugar, terapeuta.
15
El eminente pintor ruso Levitán decía en una de sus cartas: “El corazón sólo se puede curar con corazón”.
16
En 1987 asistí a una clase magistral del doctor Chazov en el marco del Séptimo Congreso Mundial de Médicos por la Paz, celebrado en Moscú.