miércoles, 6 de julio de 2022

HAMLET

 


 

 

HAMLET (1601)

 

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

Tragedia de Shakespeare sobre la ambición desmedida para alcanzar el poder por cualquier medio, incluyendo el asesinato; la justicia, la venganza ,el amor, los monólogos internos, el pecado , el arrepentimiento , la psique humana, la salud mental, el teatro como medio catártico, y la filosofía en general (sofística , relativismo, existencialismo) .

 

Frases y parlamentos:

1

Procura no dar ni pedir prestado a nadie, porque el que presta suele perder a un tiempo el dinero y el amigo, y el que se acostumbra a pedir prestado falta al espíritu de economía y buen orden, que nos es tan útil.

2

Usa de ingenuidad contigo mismo, y no podrás ser falso con los demás.

3

Nadie puede escoger su origen.

4

Yo no estimo nada la vida.

5

Pero, señor, si os arrebata al mar o a la espantosa cima de ese monte, levantado sobre los que baten las ondas, y allí tomase alguna otra forma horrible, capaz de impediros el uso de la razón, y enajenarla con frenesí... ¡Ay! ved lo que hacéis. El lugar sólo inspira ideas melancólicas a cualquiera que mire la enorme distancia desde aquella cumbre al mar, y sienta en la profundidad su bramido ronco.

6

Claudio atribuye la muerte del rey, su hermano, a la mordedura de una serpiente. El fantasma del rey le dice a Hamlet, su hijo, que su muerte se debió a que Claudio le colocó una sustancia venenosa en el oído mientras dormía en el jardín, la cual penetró al cuerpo cuajando la más pura y robusta sangre, como la leche con las gotas ácidas. Esa descripción se corresponde con un síndrome trombohemorrágico o una coagulación intravascular diseminada, alteraciones de la coagulación sanguínea potencialmente mortales, producidas por las mordeduras de algunas serpientes. En la obra teatral se especifica que no fue una mordedura de serpiente la causa de la muerte, sino un veneno preparado por el hermano del rey. Entonces, podemos divagar que se trata de una sustancia semejante a las que inoculan ciertas culebras venenosas.

Escena XII del Acto 1.

La Sombra, el padre de Hamlet, explica cómo fue envenenado:

.Dormía yo una tarde en mi jardín según lo acostumbraba siempre. Tu tío me sorprende en aquella hora de quietud, y trayendo consigo una ampolla de licor venenoso, derrama en mi oído su ponzoñosa destilación, la cual, de tal manera es contraria a la sangre del hombre, que semejante en la sutileza al mercurio, se dilata por todas las entradas y conductos del cuerpo, y con súbita fuerza le ocupa, cuajando la más pura y robusta sangre, como la leche con las gotas ácidas. Este efecto produjo inmediatamente en mí, y el cutis hinchado comenzó a despegarse a trechos con una especie de lepra en áspera y asquerosas costras. Así fue que estando durmiendo, perdí a manos de mi hermano mismo, mi corona, mi esposa y mi vida a un tiempo. Perdí la vida, cuando mi pecado estaba en todo su vigor, sin hallarme dispuesto para aquel trance, sin haber recibido el pan eucarístico, sin haber sonado el clamor de agonía, sin lugar al reconocimiento de tanta culpa: presentado al tribunal eterno con todas mis imperfecciones sobre mi cabeza. ¡Oh! ¡Maldad horrible, horrible!... Si oyes la voz de la naturaleza, no sufras, no, que el tálamo real de Dinamarca sea el lecho de la lujuria y abominable incesto. Pero, de cualquier modo, que dirijas la acción, no manches con delito el alma, previniendo ofensas a tu madre. Abandona este cuidado al Cielo: deja que aquellas agudas puntas que tiene fijas en su pecho, la hieran y atormenten. Adiós. Ya la luciérnaga amortiguando su aparente fuego nos anuncia la proximidad del día. Adiós. Adiós.

7

Tan propio parece de la edad anciana pasar más allá de lo justo en sus conjeturas, como lo es de la juventud la falta de previsión.

8

La brevedad es el alma del talento, y nada hay más enfadoso que los rodeos y perífrasis...

9

Duda que son de fuego las estrellas,

 duda si al sol hoy movimiento falta,

duda lo cierto, admite lo dudoso;

pero no dudes de mi amor las ansias.

10

Acto II. Escena 6. Habla Polonio habla de la supuesta locura de Hamlet:

El señor Hamlet es un Príncipe muy superior a tu esfera... Esto no debe pasar adelante. Y después, le mandé que se encerrase en su estancia sin admitir recados, ni recibir presentes. Ella ha sabido aprovecharse de mis preceptos, y el Príncipe... (para abreviar la historia) al verse desdeñado, comenzó a padecer melancolías, después inapetencia, después vigilias, después debilidad, después aturdimiento y después (por una graduación natural) la locura que le saca fuera de sí, y que todos nosotros lloramos.

11

Los viejos tienen la barba blanca, las caras con arrugas, que vierten de sus ojos ámbar abundante y goma de ciruela; que padecen gran debilidad de piernas, y mucha falta de entendimiento.

12

Nos creemos felices en no ser demasiado felices.

13

Nada hay bueno ni malo, sino en fuerza de nuestra fantasía.

14

La cintura: allí está el centro de los favores.

15

Yo pudiera estar encerrado en la cáscara de una nuez y creerme soberano de un estado inmenso... Pero, estos sueños terribles me hacen infeliz.

16

El sueño, en sí, no es más que una sombra.

17

La ambición por tan ligera y vana me parece la sombra de una sombra.

18

Los mendigos son cuerpos y los monarcas y héroes agigantados, sombras de los mendigos...

19

Acto II. Escena VIII. La supuesta locura de Hamlet.

Hamlet: Yo no estoy loco, sino cuando sopla el nordeste; pero cuando corre el sur, distingo muy bien un huevo de una castaña.

20

La vejez es segunda infancia.

21

Más te valdrá tener después de muerto un mal epitafio que una mala reputación entre mientras vivas.

22

Si a los hombres se les hubiese de tratar según merecen, ¿quién escaparía de ser azotado?

23

Teatro en el teatro. Acto II. Escena XI.

Yo he oído, que tal vez asistiendo a una representación hombres muy culpados, han sido heridos en el alma con tal violencia por la ilusión del teatro, que a vista de todos han publicado sus delitos, que la culpa, aunque sin lengua siempre se manifestará por medios maravilloso.

Yo haré que estos actores representen delante de mi tío algún pasaje que tenga semejanza con la muerte de mi padre. Yo le heriré en lo más vivo del corazón; observaré sus miradas; si muda de color, si se estremece, ya sé lo que me toca hacer

24

Sobre la locura de Hamlet . Acto III. Escena I

Claudio:- ¿Y no os fue posible indagar en la conversación que con él tuvisteis, de qué nace aquel desorden de espíritu que tan cruelmente altera su quietud, con turbulenta y peligrosa demencia?

Ricardo:- Él mismo reconoce los extravíos de su razón; pero no ha querido manifestarnos el origen de ellos.

Nota:

Hamlet tiene conciencia de sus cambios de humor , y por lo tanto eso no configura un estado de locura porque como dijo Oscar Wilde: “La verdadera locura es la que se ignora sí misma”.

25

Mal de amores.  Acto III. Escena II.

Claudio.- Tú, mi amada Gertrudis, deberás también retirarte, porque hemos dispuesto que Hamlet al venir aquí, como si fuera casualidad, encuentre a Ofelia. Su padre y yo, testigos los más aptos para el fin, nos colocaremos donde veamos sin ser vistos. Así podremos juzgar de lo que entre ambos pase, y en las acciones y palabras del Príncipe conoceremos si es pasión de amor el mal de que adolece.

 

Gertrudis.- Voy a obedeceros, y por mi parte, Ofelia, ¡oh, ¡cuánto desearía que tu rara hermosura fuese el dichoso origen de la demencia de Hamlet! Entonces yo debería esperar que tus prendas amables pudieran para vuestra mutua felicidad restituirle su salud perdida.

26

¡Cuántas veces con el semblante de la devoción y la apariencia de acciones piadosas, engañamos al diablo mismo!

27

Ser o no ser.

Acto III. Escena IV.

 

Hamlet- Ser o no ser, ésta es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darles fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza?... Este es un término que deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir... y tal vez soñar. Sí, y ved aquí el grande obstáculo, porque el considerar que sueños podrán ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos. Esta es la consideración que hace nuestra infelicidad tan larga. ¿Quién, si esto no fuese, aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los empleados, las tropelías que recibe pacífico el mérito de los hombres más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los soberbios? Cuando el que esto sufre, pudiera procurar su quietud con sólo un puñal. ¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando, gimiendo bajo el peso de una vida molesta si no fuese que el temor de que existe alguna cosa más allá de la Muerte (aquel país desconocido de cuyos límites ningún caminante torna) nos embaraza en dudas y nos hace sufrir los males que nos cercan; antes que ir a buscar otros de que no tenemos seguro conocimiento? Esta previsión nos hace a todos cobardes, así la natural tintura del valor se debilita con los barnices pálidos de la prudencia, las empresas de mayor importancia por esta sola consideración mudan camino, no se ejecutan y se reducen a designios vanos. Pero... ¡la hermosa Ofelia! Graciosa niña, espero que mis defectos no serán olvidados en tus oraciones.

28

Los que tienen almibarada la lengua váyanse a lamer con ella la grandeza estúpida, y doblen los goznes de sus rodillas donde la lisonja encuentre galardón.

29

Dame un hombre que no sea esclavo de sus pasiones, y yo le colocaré en el centro de mi corazón.

30

Teatro en el teatro. La ratonera. Acto IV. Escena X. Hamlet se hace el loco.

Esta noche se representa un drama delante del Rey, una de sus escenas contiene circunstancias muy parecidas a las de la muerte de mi padre, de que ya te hablé. Te encargo que cuando este paso se represente, observes a mi tío con la más viva atención del alma, si al ver uno de aquellos lances su oculto delito no se descubre por sí solo, sin duda el que hemos visto es un espíritu infernal, y son todas mis ideas más negras que los yunques de Vulcano.

Hamlet:.- Ya vienen a la función, vuélvome a hacer el loco, y tú busca asiento.

31

Amor, como la suerte, es inconstante: que en este mundo al fin nada hay eterno, y aún se ignora si él manda a la fortuna

o si ésta del amor cede del imperio.

Si el poderoso del lugar sublime se precipita, le abandonan luego

cuantos gozaron su favor; si el pobre sube a prosperidad, los que le fueron más enemigos su amistad procuran

y el amor sigue a la fortuna en esto, que nunca al venturoso amigos faltan, ni al pobre desengaños y desprecios.

32

Envenenamiento. Acto IV. Escena XIV.

Cómico 3.º.- Negros designios, brazo ya dispuesto a ejecutarlos, tosigo oportuno,

sitio remoto, favorable el tiempo

y nadie que lo observe. Tú, extraído de la profunda noche en el silencio atroz veneno, de mortales yerbas (invocada Proserpina) compuesto: infectadas tres veces y otras tantas

exprimidas después, sirve a mi intento;

 pues a tu actividad mágica, horrible, la robustez vital cede tan presto.

33

Teoría humoral hipocrática. Acto IV. Escena XVI.

 

Guillermo:- Señor, ¿permitiréis que os diga una palabra?

 Hamlet.- Y una historia entera.

Guillermo:- El Rey...

Hamlet:- Muy bien, ¿qué le sucede?

Guillermo:.- Se ha retirado a su cuarto con mucha destemplanza.

 Hamlet:- De vino. ¿Eh? GUILLERMO.- No señor, de cólera.

Hamlet:- Pero, ¿no sería más acertado írselo a contar al médico? ¿No veis que, si yo me meto en hacerle purgar ese humor bilioso, puede ser que le aumente?

Guillermo: - ¡Oh! Señor, dad algún sentido a lo que habláis, sin desentenderos con tales extravagancias de lo que os vengo a decir.

La doctrina humoral

En la medicina hipocrática fue formulada la doctrina humoral, la cual dejó su huella a lo largo de los siglos en la historia de la medicina. La doctrina humoral parte de la idea de los cuatro elementos (bilis amarilla, bilis negra, hema y flema, , cada uno de los cuales representa una de las sustancias que conforman el organismo. El equilibrio de esas sustancias representa la salud (armonía, crasis); mientras que su desequilibrio se traduce en enfermedad (desarmonía, discrasia). Los elementos y las sustancias representan también un estado determinado de la temperatura, un órgano y uno de los componentes del coágulo sanguíneo. En este último aspecto la doctrina humoral constituía un paso positivo hacia la comprensión del proceso de la coagulación sanguínea con respecto a la teoría de los vitalistas que explicaban ese fenómeno por el efecto de una sustancia vital

34

La ciencia que las investiga las nubes es la nefología (del griego nephos, 'nube'), rama de la meteorología que estudia su formación, composición, densidad, temperatura, forma, evolución, movimiento, agrupación y clasificación. Pero, en esta obra teatral se habla de las nubes como imágenes que se prestan a distintas interpretaciones. Las nubes son objeto de observación para los artistas como los pintores, inspiración para los poetas, formas caprichosas para las supersticiones o simplemente gratas panorámicas en movimiento que las hacen perder unas forma para inmediatamente adquirir otras. La belleza de las nubes está en la inestabilidad de sus imágenes.

En el Acto IV, Capítulo XVIII se habla de las nubes, aunque es claro que Hamlet habla de las nubes para hacerse el loco, y Shakespeare usa ese recurso para referirse a la inestabilidad del ánimo de Hamlet.

Hamlet.- ¡Oh! Dios te bendiga.

Polonio.- Señor, la Reina quisiera hablaros al instante.

Hamlet .- ¿No ves allí aquella nube que parece un camello?

Polonio.- Cierto, así en el tamaño parece un camello.

Hamlet.- Pues ahora me parece una comadreja.

Polonio.- No hay duda, tiene figura de comadreja.

Hamlet.- O como una ballena.

Polonio.- Es verdad, sí, como una ballena.

35

El puñal que ha de herirla está en mis palabras, no en mi mano.

36

Claudio se arrepiente de su crimen en el Capítulo XXII del Acto IV.

Jacques Derrida abordó el tema de la culpa, el arrepentimiento y el perdón; y llegó a la conclusión de que “El que reconoce su falta ya no es el mismo”. Pero, no basta con una simple aceptación de la culpa para merecer el perdón .

Thomas, el héroe de la novela de Milan Kundera “La insoportable levedad del ser”, piensa que la gente que ha delinquido necesita más que reconocer su culpabilidad para merecer el perdón. Thomas recuerda a Edipo: cuando supo lo que había hecho, se sacó los ojos. De esa manera demostraba su arrepentimiento.  Es decir, debe hacer algún gesto lo suficientemente grande para borrar su pasado abyecto.

 

Claudio.- ¡Oh! ¡Mi culpa es atroz! Su hedor sube al cielo, llevando consigo la maldición más terrible, la muerte de un hermano. No puedo recogerme a orar, por más que eficazmente lo procuro, que es más fuerte que mi voluntad el delito que la destruye. Como el hombre a quien dos obligaciones llaman, me detengo a considerar por cual empezaré primero, y no cumpla ninguna... Pero, si este brazo execrable estuviese aún más teñido en la sangre fraterna, ¿faltará en los Cielos piadosos suficiente lluvia para volverle cándido como la nieve misma? ¿De qué sirve la misericordia, si se niega a ver el rostro del pecado? ¿Qué hay en la oración sino aquella duplicada fuerza, capaz de sostenernos al ir a caer, o de adquirirnos el perdón habiendo caído? Sí, alzaré mis ojos al cielo, y quedará borrada mi culpa. Pero, ¿qué género de oración habré de usar? Olvida, señor, olvida el horrible homicidio que cometí... ¡Ah! Que será imposible, mientras vivo poseyendo los objetos que me determinaron a la maldad: mi ambición, mi corona, mi esposa... ¿Podrá merecerse el perdón cuando la ofensa existe? En este mundo estragado sucede con frecuencia que la mano delincuente, derramando el oro, aleja la justicia, y corrompe con dádivas la integridad de las leyes; no así en el cielo, que allí no hay engaños, allí comparecen las acciones humanas como ellas son, y nos vemos compelidos a manifestar nuestras faltas todas, sin excusa, sin rebozo alguno... En fin, en fin, ¿qué debo hacer?... Probemos lo que puede el arrepentimiento... y ¿qué no podrá? Pero, ¿qué ha de poder con quien no puede arrepentirse? ¡Oh! ¡Situación infeliz! ¡Oh! ¡Conciencia ennegrecida con sombras de muerte! ¡Oh! ¡Alma mía aprisionada! Que cuanto más te esfuerzas para ser libre, más quedas oprimida, ¡Ángeles, asistidme! Probad en mí vuestro poder. Dóblense mis rodillas tenaces, y tu corazón mío de aceradas fibras, hazte blando como los nervios del niño que acaba de nacer. Todo, todo puede enmendarse.

37

La imaginación obra con mayor violencia en los cuerpos más débiles.

38

La virtud misma tiene que pedir perdón al vicio

39

La costumbre es capaz de borrar la impresión misma de la naturaleza, reprimir las malas inclinaciones y alejarlas de nosotros con maravilloso poder.

40

Porque soy piadoso debo ser cruel

41

El cadáver es pariente del polvo.

42

Los males desesperados, o son incurables, o se alivian con desesperados remedios.

43

El gusano es el Monarca supremo de todos los comedores.

El Rey gordo y el mendigo flaco son dos platos diferentes; pero se sirven a una misma mesa. En esto para todo.

44

¿Qué es el hombre que funda su mayor felicidad, y emplea todo su tiempo solo en dormir y alimentarse? Es un bruto y no más.

45

El ser grande no consiste, por cierto, en obrar sólo cuando ocurre un gran motivo; sino en saber hallar una razón plausible de contienda, aunque sea pequeña la causa; cuando se trata de adquirir honor.

46

La antigüedad y la costumbre son apoyo y seguridad de todo buen gobierno.

47

Cuanto nos proponemos hacer debería ejecutarse en el instante mismo en que lo deseamos, porque la voluntad se altera fácilmente, se debilita y se entorpece, según las lenguas, las manos y los accidentes que se atraviesan; y entonces, aquel estéril deseo es semejante a un suspiro, que exhalando pródigo el aliento causa daño, en vez de dar alivio...

48

Cierto que no debería un homicida hallar asilo en parte alguna, ni reconocer límites una justa venganza.

49

Una desgracia va siempre pisando las ropas de otra; tan inmediatas caminan.

50

El que no desea su muerte, no se acorta la vida.

51

No hay caballeros de nobleza más antigua que los jardineros, sepultureros y cavadores, que son los que ejercen la profesión de Adán.

52

Sepulturero 2.º.- ¿Cuál es el que hace habitaciones más durables que las que hacen los albañiles, los carpinteros de casas y de navíos?

Sepulturero1.º.- Sí, dímelo y sales del apuro.

Sepulturero 2.º.- Ya se ve que te lo diré.

Sepulturero 1.º.- Pues vamos.

Sepulturero 2.º.- Pues no puedo decirlo.

Sepulturero 1.º.- Vaya, no te rompas la cabeza sobre ello... Tú eres un burro lerdo, que no saldrá de su paso por más que le apaleen. Cuando te hagan esta pregunta, has de responder: el Sepulturero. ¿No ves que las casas que él hace, duran hasta el día del juicio? Anda, ve ahí a casa de Juanillo y tráeme una copa de aguardiente.

53

Hamlet y la insignificancia de la vida:

 

Hamlet.- No, no, por cierto. No hay sino irle siguiendo hasta conducirle allí, con probabilidad y sin violencia alguna. Como si dijéramos: Alejandro murió, Alejandro fue sepultado, Alejandro se redujo a polvo, el polvo es tierra, de la tierra hacemos barro... ¿y por qué con este barro en que él está ya convertido, no habrán podido tapar un barril de cerveza? El emperador César, muerto y hecho tierra, puede tapar un agujero para estorbar que pase el aire... ¡Oh!... Y aquella tierra, que tuvo atemorizado el orbe, servirá tal vez de reparar las hendiduras de un tabique, contra las intemperies del invierno...

54

para conocer bien a otro, es menester conocerse bien a sí mismo.

56

Hamlet :.- No, no... Me burlo yo de tales presagios. Hasta en la muerte de un pajarillo interviene una providencia irresistible. Si mi hora es llegada, no hay que esperarla, si no ha de venir ya, señal que es ahora, y si ahora no fuese, habrá de ser después: todo consiste en hallarse prevenido para cuando venga. Si el hombre, al terminar su vida, ignora siempre lo que podría ocurrir después, ¿qué importa que la pierda tarde o presto? Sepa morir.

56

La muerte es un ministro inexorable que no dilata la ejecución...

 

 

 

 

PELÍCULA (1990)

 

Hamlet es una película de 1990, dirigida por Franco Zeffirelli, basada en la obra homónima de William Shakespeare. Es protagonizada por Mel Gibson, Glenn Close, Alan Bates, Paul Scofield, Ian Holm y Helena Bonham Carter, en los papeles principales. Fue galardonada con el premio David di Donatello 1991: a la mejor película extranjera.

Argumento

La película comienza con el funeral de Hamlet, rey de Dinamarca (Paul Scofield). Su hijo homónimo, el príncipe Hamlet (Mel Gibson) y la reina viuda, Gertrudis (Glenn Close) le lloran. Claudio (Alan Bates), hermano del rey, contempla la escena, mientras observa lascivamente a Gertrudis. El joven Hamlet se percata de su mirada.

Al transcurrir menos de dos meses, Gertrudis se casa con su cuñado Claudio, hecho que llena de indignación a Hamlet, y que lo sume en una profunda depresión que lo hace vestir siempre de negro en señal de luto.

La confirmación de que la muerte de su padre, por medio del fantasma de este, no había sido natural, sino un vil asesinato fratricida a manos de su hermano Claudio, y la promesa hecha por el joven príncipe de vengarlo, desencadena una serie de actos trágicos y violentos en los que Hamlet fingirá locura, abandonará a su amor Ofelia (Helena Bonham Carter) y se lanzará en una fortuita e irrefrenable carrera hacia la consumación de su venganza hasta acabar muertos tanto él, como su madre y su tío.

 

 

 

viernes, 1 de julio de 2022

MATAR UN RUISEÑOR

 

MATAR UN RUISEÑOR .

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

Matar un ruiseñor (1960) es una novela
de Harper Lee, de 31 capítulos , sobre las injusticias sociales y raciales, la compasión, la moral. la ética, la violencia y la no violencia para responder a las agresiones personales o públicas , el pensamiento sopesado por encima del juicio apresurado, el ejercicio honrado de la abogacía , y la infancia como botalón de futuras conductas psicosociales y fuente de sabiduría espiritual, cuyos nostálgicos recuerdos son inspiración para la escritura: Más de la mitad de la novela son recuerdos autobiográficos infantiles. El argumento fundamental es un juicio, sin esperanzas para un muchacho de color, acusado de un delito que no cometió, porque el jurado lo integran hombres blancos. Esta trama es desplegada ampliamente a partir del capítulo 17.

1

No podía recordar una época en que no supiera leer los himnos. Ahora que me veía obligada a pensar en ello, el leer era cosa que sabía, naturalmente, lo mismo que el abrocharme las posaderas de mi pelele sin mirar atrás, o el terminar haciendo dos lazos con una maraña de cordones de zapato.

2

La familiaridad trae consigo la comprensión.

3

Miss Caroline empezó el día leyéndonos una historia sobre los gatos. Los gatos sostenían largas conversaciones unos con otros, llevaban unos trajecitos monos y vivían en una casa calentita debajo de la estufa de la cocina. Por el tiempo en que la Señora Gata llamaba a la tienda pidiendo un envío de ratones de chocolate malteados.

4

No hay otra cosa más muerta que una calle desierta, aguardando. Los árboles estaban inmóviles, los ruiseñores callados…

5

Las personas que están en sus cabales no se enorgullecen de sus talentos.

6

-El remedio está en la calma.

-Te digan lo que te digan, no permitas que te hagan perder los nervios. Procura luchar con el cerebro.

7

Antes de poder vivir con otras personas tengo que vivir conmigo mismo.

8

La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno.

9

 Uno es valiente cuando, sabiendo que ha perdido ya antes de empezar, empieza a pesar de todo y sigue hasta el final pase lo que pase. Uno vence raras veces, pero alguna vez vence.

10

No es necesario que uno explique todo lo que sabe.

11

A la gente no le gusta estar en compañía de una persona que sepa más que ellos. Les deprime. No transformaría a ninguno, hablando bien; es preciso que sean ellos mismos los que quieran aprender, y cuando no quieren, uno no puede hacer otra cosa que tener la boca cerrada, o hablar su mismo idioma.

12

Uno debe mentir en ciertas circunstancias... y en todas las ocasiones en que no puede modificar las circunstancias.

13

Para ser cortés hay que hablar a las personas de lo que les interesa, no de lo que pudiera interesarnos a nosotros.

14

¡El que vino en vanidad partió en tinieblas!

15

¡Un corazón contento proporciona un semblante alegre!

16

Atticus es lo mismo en la sala del juzgado que en la vía pública.

17

Uno no conoce de veras a un hombre hasta que se pone dentro de su pellejo y se mueve como si fuera él.

18

El libro que debes leer no es el que piensa por ti, sino el que te hace pensar.

19

Hay hombres tan ocupados en acongojarse por el otro mundo que no han aprendido a vivir en este.

20

Los ruiseñores solo se dedican a cantar para alegrarnos. No estropean los frutos de los huertos, no anidan en los arcones del maíz, no hacen nada más que derramar su corazón, cantando para nuestro deleite. Por eso es pecado matar un ruiseñor.

 

 

 

martes, 28 de junio de 2022

EL DOBLE

 


EL DOBLE

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

I

En El doble (1846) Dostoievski traza las líneas generales de su proyecto literario. Recurre a lo fantástico para demostrar que no tenemos una sola personalidad: los diálogos internos, los pensamientos rumiantes son parte de nuestros cerebros y corazones. Somos lo que somos más lo que queremos ser. Los pensamientos circulares o en bucle nos desdoblan. Yákov Petrovich Goliadkin se siente humillado en medio de la jerarquía laboral y social. Tiene dos personalidades: una introspectiva , retraída y decente. La otra es todo lo contrario. Probablemente así somos todos como lo expresa el poeta de Verdades amargas :

Nada humano es perfecto, nada afable.

todo está con lo impuro entremezclado

el mismo corazón con ser tan noble

cuantas veces se encuentra enmascarado.

 

Que existe la virtud…yo no lo niego

pero siempre en conjunto defectuoso,

hay rasgos de virtud en el malvado

y hay rasgos de maldad en el virtuoso.

II

Goliadkin viene del ruso “goly”: desnudo, pobre, miserable. El prototipo del personaje principal fue el escritor ruso Yákov Petrovich Butkov (1820-1856) , quien vivió en la inopia , era muy tímido , siempre temía por todo lo que decía y hacía, y murió en un hospital de pobres.

III

La novela empieza con un visita del personaje principal al médico Kristian Ivanovich. Esta consulta remite a su trastornos mentales que luego serán mostrados : bipolaridad, manía persecutoria, autoscopia ( ver su propio cuerpo desde una perspectiva fuera de su cuerpo). Todos estos son síntomas de la esquizofrenia y la epilepsia. El propio Dostoyevski era epiléptico, por lo tanto, no se excluye que él mismo haya experimentado estos fenómenos psiquiátricos.

La novela se cierra en un círculo cuando el mismo doctor Kristian Ivanovich se lleva a Goliadkin de la mano , lo monta en un carruaje; y se sugiere que van camino a un manicomio.

IV

Goliadkin de repente es otro. Gregorio Samsa también doblegado por el peso de los conflictos familiares y ante la asfixiante atmósfera social también verá transformada su personalidad hasta caer en lo más bajo: el mundo insectil ( La metamorfosis.  Franz Kafka ,1915.)

V

Antes que Freud, Dostoievski planteó el mecanismo de la conciencia humana: Goliadkin 1 es el “Superyó”: la cultura, la ética, la moral.  Goliadkin 2 es el “Ello”: los impulsos primitivos del inconsciente. Nietzsche tomó en cuenta este descubrimiento y por eso escribió: “Dostoyevski es el único psicólogo que ha podido enseñarme algo”.

VI

El Dostoievski que fue perdonado ante el pelotón de fusilamiento en   1849 se convirtió en otra persona al serle conmutada esa pena en el último momento. El cambio de Dostoyevski se explica como un renacimiento espiritual , una sublimación freudiana. Dostoyevski narra con lujos de detalles ese episodio : “Le quedaban cinco minutos de vida nada más, espacio de tiempo infinito…Si volviera a la vida ¡Qué eternidad! Entonces yo cada minuto lo convertiría en un siglo, no perdería nada, a cada minuto le pediría cuenta, no gastaría ni uno solo en vano. (El idiota,1868-1869).

En cambio, Goliadkin desperdicia su tiempo.

VII

"Esta vida, tal como la vives ahora y como la has vivido, deberías vivirla una e innumerables veces más; y no habrá nada nuevo en ella, sino que habrán de volver a ti cada dolor y cada placer, cada pensamiento y cada gemido, y todo lo que hay en la vida inefablemente pequeño y grande, todo en el mismo orden e idéntica sucesión...Al eterno reloj de arena de la existencia se le da la vuelta una y otra vez...".   (El eterno retorno, Nietzsche .La gaya ciencia, 1882.)Se refiere los pensamientos, sentimientos e ideas.

Goliadkin si volviera a vivir rechazaría el Eterno retorno porque quisiera ser otro.

Goliadkin tiene un doble porque quisiera vivir de otra manera, es infeliz con su vida oscura, y si su existencia se repitiera, quisiera ser otro:La verdadera felicidad es el deseo de repetir”. (Milan Kundera en La insoportable levedad del ser, 1984.)

 

VIII

Después de El doble vendrá El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, de Robert Louis Stevenson (1886). En América Latina verán esta peculiar historia con humor , y es así como aparece “El otro yo del Dr. Merengue” del argentino Guillermo "Willy" Divito: “ El  otro yo, que dice las cosas que el doctor piensa, pero que, por las normas sociales, se ve impedido de expresar”.

IX

Goliadkin constantemente se reprocha a sí mismo. El peor enemigo de uno es uno mismo.

“Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos.” (Buda).

X

Dostoyevski se adelantó a los grandes descubrimientos de la genética. Los Goliadkin son iguales físicamente, pero piensan distinto. Eso mismo dicen quienes saben de clones: serán idénticos en su aspecto corporal, pero tendrán otra personalidad.

PÁRRAFOS Y FRASES

1

Faltaba poco para las ocho de la mañana cuando Yákov Petrovich Goliadkin, funcionario con la baja categoría de consejero titular, se despertó después de un largo sueño, bostezó, se desperezó y al fin abrió los ojos de par en par. Durante unos instantes, sin embargo, permaneció inmóvil en la cama como si no estuviese aún seguro de estar despierto o de seguir durmiendo, de si lo que acontecía en torno suyo era, en efecto, parte de la realidad o sólo prolongación de sus alborotados sueños.

2

Goliadkin visita al médico y manifiesta rasgos de manía persecutoria:

-Tengo enemigos, Krestyan Ivanovich, tengo enemigos. Tengo enemigos mortales que han jurado destruirme…

3

Goliadkin simula hacer compras de objetos costoso. Su mitomanía lo hace suponer que es una persona muy rica. No tiene tanto dinero para hacer las transacciones que intenta realizar. Al final compra algo por unos miserables rublos:

Toda esa mañana la pasó el señor Goliadkin en un trajín alucinante. Cuando llegó al Nevski Prospekt, mandó parar el coche en las Grandes Galerías. Saltó del vehículo y entró corriendo, acompañado de Petrushka, en una tienda de objetos de oro y plata. Bastaba ver su aspecto para hacerse cargo de que el señor Goliadkin estaba atareadísimo y tendría que multiplicar sus esfuerzos. Después de ajustar la compra de un servicio completo de mesa y te por mil quinientos rublos, junto con una cigarrera de intrincada forma y un estuche de plata para utensilios de afeitar por igual cantidad, y después de preguntar el precio de otras baratijas, cada una útil y agradable a su manera, el señor Goliadkin cerró el trato con la promesa de volver sin falta al día siguiente o incluso mandar por sus compras ese mismo día.

4

- Si se falla la primera vez, hacer de tripas corazón, y si se tiene éxito, perseverar.

- ¿Por qué no poseo el secreto de un estilo vigoroso y altisonante, de un estilo solemne capaz de reproducir esos momentos tan bellos como edificantes de la vida humana que parecen existir como prueba de que la virtud triunfa a veces del vicio, la envidia, la incredulidad y la mala intención?

5

Goliadkin se encuentra con su doble y cree que está soñando. En u psicosis delira. Piensa que hay otro igual a él.

-El desconocido le volvió la espalda irritado y a toda prisa reemprendió la marcha como afanoso de recuperar los dos segundos que había perdido con el señor Goliadkin. En cuanto a éste, le temblaba el cuerpo entero, se le doblaban las piernas, se desmadejaba todo él, y con un gemido se sentó en el borde de la acera. Pero, bien mirado, tenía motivo bastante de trastorno, pues creyó que el desconocido le era de algún modo familiar.

6

El señor Goliadkin calló de pronto, se echó a temblar como un azogado y cerró los ojos momentáneamente. En la esperanza, sin embargo, de que la causa de su terror fuera una ilusión, volvió a abrirlos y tímidamente miró de reojo a su derecha. ¡No, no era una ilusión!...

7

Goliadkin 1 conversa con Goliadkin 2. Este último le escribe un cuarteto:

Yo siempre pensaré en ti

aunque llegues a olvidarme.

Si bien la vida es voluble,

no dejes de recordarme.

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En realidad, el diálogo es un monólogo. Goliadkin estaba bebiendo vino. Los rusos tiene un refrán: “Lo que está en la mente de los sobrios está en la lengua de los borrachos”.

8

¡Mi querido compinche! —exclamó el señor Goliadkin II, haciendo una mueca harto indecorosa al señor Goliadkin I y, como si fuera a acariciarle, dándole de improviso un pellizco en la mofletuda mejilla. El rostro de nuestro héroe se amorató de vergüenza. Tan pronto como el amigo del señor Goliadkin I se dio cuenta de que su rival, temblando de pies a cabeza, mudo de indignación, rojo como un tomate y sin poder aguantar más, podría intentar una agresión en regla, decidió impedirlo del modo más insolente.

9

Goliadkin 1 le escribe una carta a Goliadkin 2.

Muy señor mío, Yakov Petrovich: Jamás hubiera tomado la pluma de no ser porque las circunstancias en que me hallo y usted mismo, señor mío, me empujan a hacerlo. Créame que sólo la necesidad me obliga a entrar en explicaciones con usted. Por ello le ruego como primera providencia que considere este paso mío no como un propósito deliberado de insultarle, sino como consecuencia inevitable de los incidentes que ahora nos vinculan.

- Su inopinada y extraña aparición, señor mío, en una noche tempestuosa, tras la grosera e indigna conducta de mis enemigos, cuyos nombres omito por el desprecio que me inspiran, fue el origen de todos los equívocos que ahora existen entre nosotros. La porfía de usted, señor mío, en inmiscuirse en el ámbito de mi existencia y de todas mis relaciones en la vida práctica rebasa ya los límites que marcan la simple cortesía y la más elemental sociabilidad.

13

Entonces Krestyan Ivanovich y Andrei Filippovich cogieron cada uno de un brazo al señor Goliadkin y se dispusieron a subirle al coche, en tanto que su doble, según su villana costumbre, les ayudaba por detrás.