viernes, 1 de abril de 2022

MODERNIDAD LÍQUIDA

 


MODERNIDAD LÍQUIDA (1999)

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

Zygmunt Bauman acuñó el término “Modernidad líquida” para referirse a la situación inestable, caótica y cambiante del mundo actual, a diferencia del mundo sólido en el que vivieron nuestros ancestros. Eso se debe a que las expresas modernas necesitan de trabadores a destajo o los mismos trabajadores no quieren permanecer en una misma institución laboral. La tecnología nos obliga a cambiar de celulares, televisores y otros aparatos de cualquier uso. Todo esto configura un consumo desmedido de bienes y servicios. Se compra ropa no por necesidad sino por modas .Las compras compulsivas para desestresarse son un rito de exorcismo. La migración obliga a cambios de patrones culturales e influye sobre las economías. La identidad es cambiante: se cambia de religión, de partido político y también de sexos . La familia es inestable porque el divorció se ha hecho más fácil. Las amistades son frágiles y superficiales como las de Facebook. El amor es una quimera como los establecidos por internet.  Las cartas que tardaban días en llegar a su destino fueron sustituidas por mensajes de medios digitales. Cuidar la salud es una acción sólida. Practicar fitness es una actividad liquida que persiguen mejorar el aspecto físico.

1

La modernidad empieza cuando el espacio y el tiempo se separan de la practica Vital y entre sí El tiempo adquiere historia cuando la velocidad de movimiento a través del espacio (a diferencia del espacio eminentemente inflexible, que no puede ser ampliado ni reducido) se convierte en una cuestión de ingenio, imaginación y recursos humanos.

La posmodernidad es modernidad tardía.

2

En la Edad Media el mundo era teocéntrico. Con la modernidad es antropocéntrico: el hombre se hace responsable de sus actos y excluye a Dios. Se desmitificó lo sagrado. Con la modernidad hay cambios en la religión, la familia y las clases sociales.

3

Bauman habla de la emancipación, el individuo, el tiempo y el espacio, el trabajo y la comunidad.

4

La libertad es opuesta a la liberación. No todo el mundo quiere ser libre. Algunos desean que otros (el estado) responda por ellos. Antes la vigilancia era panóptica, luego con cámaras, y ahora se hace a través de los celulares.

El ciudadano es activo. Actúa por su comunidad. El individuo es indiferente y no participa en los asuntos de la sociedad.

5

La individualidad puede interpretarse a través de dos novelas distópicas: 1984 de Orwell y Un mundo feliz de Huxley. En ambas obras el individuo es sometido a una permanente vigilancia, En la primera los habitantes están aterrorizados; mientras que en la segunda todos están felices , pero igualmente sometidos a un estricto control. Los talk shows penetran en la intimidad de las personas. Cuando se compra inducidos por la propaganda de los medios de comunicación   se pierde la identidad. La vigilancia panóptica (Foucault ) se transmutó en vigilancia sinóptica. Vigilamos y nos vigilan al mismo tiempo. Vigilamos el comportamiento de una personalidad como un político. Nos vigilan a través de los celulares.

Los políticos ven a los votantes como clientes y los votantes ven a los políticos como un gerente que solucionará sus problemas.

6

Hay un capitalismo pesado o sólido como el reflejado en las fábricas con muchos obreros ; y hay otro liviano como el que se desarrolla en el mundo digital.

7

Vivimos en la sociedad de lo desechable y la obsolescencia programada:  se compra un producto, se usa, se bota y se vuelve a comprar porque la vida útil de la mercancía ha sido programada.

8

La modernidad es el tiempo en el que el tiempo tiene historia. El tiempo se ha reducido: un viaje de varios días a caballo, a pie o en carro se encoge cuando viajamos en un tren a 300 km por hora o en un avión. Predomina la instantaneidad: no se hacen proyectos a largo plazo, sino para el momento actual, un acontecimiento en cualquier lugar del planeta se convierte en una noticia de manera instantáneo en todas partes.

9

Los espacios públicos como los centros comerciales se diseñan para la seguridad. Las urbanizaciones cerradas y con vigilancia buscan también seguridad. Pero un centro comercial o un parque es un no-lugar: porque nadie puede quedarse allí, entras y sales. Un “no-lugar” es una autopista, una habitación de hotel, un aeropuerto, un centro comercial, un supermercado.

Hay espacios vacíos donde reina el hampa y por lo tanto no hay seguridad. Son vacíos (invisibles) los lugares de la ciudad por los que no pasamos porque nos sentiríamos perdidos y vulnerables. Aquellos lugares que jamás aparecen en los mapas mentales de algunos ciudadanos

10

“La ausencia de comunicación es total en un centro comercial, donde el comprador no necesita intercambiar ninguna frase con el dependiente, a diferencia del diálogo inevitable que se establece en una tienda pequeña. Pero, junto a esa circunstancia, el único espacio público del mundo de hoy es un centro comercial. Antes las gentes se reunían en las plazas o en los jardines, pero ahora ya no son lugares seguros. Los grandes almacenes son, a la vez, las nuevas catedrales y las nuevas universidades. No tengo nada contra estos establecimientos, pero sí contra una forma de espíritu autista de consumidores obsesionados por comprar”. (José Saramago).

11

 

Émicos se refiere a conceptos que existen sólo en una cultura o nación (específicos en esa cultura), mientras que éticos se refiere a conceptos que operan en diversas sociedades y que pueden considerarse independientes de la cultura (culture-free, en inglés).

12

El trabajo en la modernidad líquida es efímero, inestable. El progreso se ha privatizado: cada individua es responsable de sus acciones. Una persona debe tener más de un trabajo para cubrir sus necesidades. El trabajo no es algo honorable y dignificante como en modernidad sólida. Simplemente es un medio para subsistir.  Un trabajo es realizo por menos personas que antes. La procrastinación con respecto al trabajo es recurrente para poder ocuparse de las actividades personales . Los trabajadores son controlados digitalmente. El trabajo líquido es inseguro, incierto y desprotegido. La extraterritorialidad se impone en materia laboral: una empresa en cierto país es controlado por sus dueños desde otro país. Las ganancias son privatizadas y las pérdidas socializadas. Así funcionan la maquilá (sistema de producción en el que, bajo la forma de contratación, se transforman insumos intermedios y materias primas importadas, por medio de procesos que agregan valor, para luego reenviarlos como productos finales al país de origen, para su comercialización.)

13

Las comunidades se convirtieron en guardarropas: los habitantes sólo duermen en ellas porque deben trasladarse a su trabajo , y eso les ocupa todo el día. Otras comunidades son: las explosivas (de los ricos) que son seguras y ven a los extraños como enemigos por lo que recurren a la violencia para expulsarlos. La comunidad carnavalesca son los espacios públicos.

 

Las comunidades son émicas y fágicas. La primera rechaza a una persona ajena a ella, mientras que la segunda lo asimila. No existe la comunidad solidaria, fraternal. Los habitantes evitan el contacto con sus vecinos.

En las comunidades de los ricos hay vigilantes armados legalmente. En la de los pobres andan armados los maleantes.

Los ricos eligieron su comunidad por voluntad propia. Los pobres no eligen donde vivir, sólo se ven obligados a vivir donde viven por carecer de recursos para escoger otra comunidad más segura.

14

El nacionalismo es lo que disgusta del patriotismo y el patriotismo es lo que gusta del nacionalismo. El patriotismo es más tolerante que el nacionalismo. El nacionalismo es antropoémico y el patriotismo es antropofágico .

15

La globalización hasta el momento es negativa porque sólo ha servido para extender el comercio de manera universal, pero también el delito, los capitales ilegales, las mafias y el crimen.

16

No hay soluciones locales para problemas legales.

17

La modernidad líquida es el tiempo de las deudas y los créditos para pagar en cuotas. La gente vive eternamente endeudada: disfrute ahora, pague después. No espere si desea algo.

 

FRASES

1

 “Los sólidos conservan su forma y persisten en el tiempo: duran, mientras que los líquidos son informes y se transforman constantemente: fluyen. Como la desregulación, la flexibilización o la liberalización de los mercados”.

2

En Contre-allée, un libro publicado recientemente en colaboración con Catherine Malabou, Jacques Derrida invita a sus lectores a pensar en el viaje -o, más exactamente, a "pensar el viaje"-. Eso implica pensar esa actividad única que es partir, alejarse de chez soi hacia lo desconocido, corriendo todos los riesgos y exponiéndose a todos los placeres y peligros que nos reserva lo "desconocido" (incluyendo el riesgo de no regresar).

3

 No tener Estado cultural" significa tener más de una patria, construir un hogar en la encrucijada de culturas. Derrida se convirtió en un météque, un híbrido cultural. Su "hogar en la encrucijada" lo construyó con lenguaje.

4

El truco no es no tener hogar, sino tener muchos, y estar al mismo tiempo fuera y dentro de cada uno de ellos, combinar la intimidad con la mirada crítica de un ajeno, el involucramiento con el distanciamiento -un truco que las personas sedentarias tienen pocas posibilidades de aprender-o Aprenderlo es la oportunidad del-exiliado: de alguien técnicamente exiliado -el que está en el lugar, pero no es de él.

5

¡Las palabras iluminan las islas de las formas visibles en el! oscuro mar de lo invisible, y marcan los dispersos sitios relevantes dentro de la masa informe de lo insignificante.

6

 Es necesario vivir, visitar, conocer íntimamente más de uno de esos universos para poder atisbar la invención humana detrás de cada imponente y aparentemente indomeñable estructura de cualquier universo, y para descubrir cuánto esfuerzo cultural humano hace falta para distinguir la idea de la naturaleza con sus leyes y necesidades.

7

 Crear (y por lo tanto también descubrir) siempre implica transgredir una norma; seguir una norma es mera rutina, más de lo mismo, no un acto de creación.

8

¡Para e! exiliado, transgredir las normas no es resultado de una libre elección, sino una eventualidad que no puede evitarse. ¡Los exiliados no tienen suficiente conocimiento de las normas reinantes en el país al que han llegado, ni nadie presta tanta atención a sus esfuerzos como para considerarlos genuinos y correctos!

9

Jacques Attali (en Chemins de sagesse, 1996) señala que, aparte de viajar livianos y ser amables, amistosos y hospitalarios con los extraños que se cruzan en su camino, los nómades deben estar constantemente alertas, sin olvidar que sus campamentos son vulnerables, ya que carecen de muros o trincheras para detener a los intrusos.  caminos cuya dirección y duración desconocen, sin mirar más allá de la próxima curva o encrucijada; necesitan concentrar toda su atención en el tramo de camino que deben recorrer antes del anochecer.

10

Confundir la suerte con el destino, tal como lo señalara Max Scheler en su Ordo amoris, es un grave error: "el destino del hombre no es su suerte [...suponer que el destino y la suerte son lo mismo merece ser llamado 'fatalismo'''.]

11

Tomar distancia, tomarse tiempo -para separar el destino de la suerte, para emanciparlo de la suerte, para darle la libertad de enfrentar y desafiar la suerte-: ésta es la tarea de la sociología.

12

La sociología es una rama del conocimiento cuyo problema práctico es el esclarecimiento del entendimiento humano. La sociología es el único campo de conocimiento en el que (tal como lo señalara Pierre Bourdieu en La misére du monde [La miseria del mundo]) queda cancelada la famosa distinción que Wilhelm Dilthey estableció entre explicación y comprensión.

13

La sociedad es verdaderamente autónoma cuando "sabe que no hay significados 'seguros', que vive en la superficie del caos, que ella misma es un caos en busca de forma, pero una forma que nunca es definitiva ni eterna". La ausencia de significados garantizados -de verdades absolutas, normas de conducta predeterminadas, límites preestablecidos entre lo correcto y lo incorrecto, reglas seguras para una acción exitosa- es conditio sine qua non de una verdadera sociedad autónoma y, al mismo tiempo, de la verdadera libertad individual; las sociedades autónomas y la libertad de sus miembros se condicionan entre sí.

14

Soñamos repetidamente con una "simplificación"; nos sumimos en fantasías regresivas inspiradas en la imagen del vientre materno y el hogar amurallado. La búsqueda del refugio primordial es "el otro" de la responsabilidad, tal como el desvío y la rebelión eran "el otro" de la conformidad y la obediencia. El anhelo del refugio primordial ha reemplazado a la rebelión, que ya no es una opción sensata; como lo indica Pierre Rosanvallon.

15

 Según la antigua, pero jamás mejorada tradición hipocrática, como recuerda Bourdieu a sus lectores en La misére du monde [La miseria del mundo], la verdadera medicina empieza con el reconocimiento de la enfermedad invisible -"los hechos de los que el enfermo no habla o que olvida comunicar"

HISTORIA

1

El historiador , como el poeta, revela en situaciones siempre nuevas ,posibilidades humanas que antes estaban ocultas.

2

La historia es un eterno proceso de creación humana.

3

El dilema de si la nueva posibilidad ha sido creada o meramente descubierta por la historia es por cierto un alimento digno de muchas mentes escolásticas, pero la historia no espera respuestas y se las arregla perfectamente sin ella.

4

La poesía y la historia son dos corrientes paralelas.

 

5

La intimidad y la distancia crean una situación privilegiada.(Juan Goytisolo)

martes, 29 de marzo de 2022

RETRATO DEL ARTISTA ADOLESCENTE

 



Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

En la novela Retrato del artista adolescente (1916) )  James Joyce relata la vida de Stephen Dedalus desde su infancia hasta la mayoría de edad.  A partir de la escuela inicial hasta su ingreso a la universidad Stephen Dedalus experimenta una serie de cambios a través de los cuales descubre su gusto por la literatura. A lo largo del texto el personaje expresa en sus monólogos internos sus conceptos sobre la religión y el arte en general.

 

1

Las pálidas tristezas de estos seres y la fragancia que caía de las hojas húmedas se le mezclaban en una especie de reposada alegría.

2

Cuando se le cansaba la mente, de rebuscar la esencia de la belleza entre las obras espectrales de Aristóteles o del de Aquino, se volvía a menudo en busca de placer a las canciones de los poetas de la época de Isabel.

3

Un pensamiento era como un crepúsculo de duda y de desconfianza propia, alumbrado acá y allá por los relámpagos de la intuición, pero relámpagos de tan diáfana claridad, que en aquellos instantes el mundo se deshacía bajo sus pies, como si hubiera sido consumido por el fuego.

4

Admiro la mentalidad del hombre independiente de todas las religiones.

5

Piedad es el sentimiento que paraliza el ánimo en presencia de todo lo que hay de grave y constante en los sufrimientos humanos y lo une con el ser paciente.

6

Terror es el sentimiento que paraliza el ánimo en presencia de todo lo que hay de grave y constante en los sufrimientos humanos y lo une con la causa secreta.

7

La emoción trágica, efectivamente, es una cara que mira en dos direcciones: hacia el terror y hacia la piedad, y ambos son fases de ella.

8

Los sentimientos excitados por un arte impuro son cinéticos, deseo y repulsión.

9

El deseo nos incita a la posesión, a movernos hacia algo; la repulsión nos incita al abandono, a apartarnos de algo. Las artes que sugieren estos sentimientos, pornográficas o didácticas, no son, por tanto, artes puras.

10

El deseo y la repulsión excitados por medios no puramente estéticos no son emociones estéticas, no sólo por su carácter cinético, sino también por su naturaleza simplemente física. Nuestra carne retrocede ante lo que le espanta y responde al estímulo de lo que desea por una simple acción refleja del sistema nervioso. Nuestros párpados se cierran antes de que tengamos conciencia de que una mosca está a punto de entrarnos en el ojo.

11

La belleza que el artista expresa no puede despertar en nosotros una emoción cinética o una sensación puramente física. Despierta, o debería despertar, induce, o debería inducir, una stasis estética, una piedad ideal o un ideal terror, una stasis provocada, prolongada y al fin disuelta por aquello que yo llamo el ritmo de la belleza.

12

Habían llegado al puente del canal. Dejaron el camino que habían llevado, y siguieron adelante por la arboleda. Una luz cruda y gris espejeaba sobre el agua perezosa y, por encima de sus cabezas, el olor de las ramas húmedas parecía oponerse al curso de los pensamientos de Stephen.

13

—Arte —dijo Stephen— es la adaptación por el hombre de la materia sensible o inteligible para un fin estético.

14

—Aquino —continuó Stephen— dice que lo bello es aquello cuya aprehensión agrada.

15

Me parece que Platón dijo que la belleza es el resplandor de la verdad.

16

El primer paso en dirección a la verdad es el llegar a comprender la contextura y la esfera de acción de la inteligencia misma, el comprender el acto intelectivo mismo.

17

Todo el sistema de la filosofía de Aristóteles descansa sobre su libro de psicología, y éste, sobre la afirmación de que un mismo atributo no puede al mismo tiempo, y en la misma conexión, pertenecer y no pertenecer al mismo sujeto.

18

El primer paso en dirección a la belleza es el comprender la contextura y la esfera de acción de la imaginación, el comprender el acto mismo de la aprehensión estética.

19

—Bien. ¿Pero qué es la belleza? —preguntó Lynch impaciente—. Venga otra definición. ¡Algo que vemos y que nos agrada!

20

El griego, el turco, el chino, el copto, el hotentote —dijo Stephen—, todos admiran un tipo diferente de belleza femenina. En este punto parece que nos perdemos en un laberinto sin salida. Hay, sin embargo, dos salidas. Una es la hipótesis de que cualquier cualidad física que los hombres admiran en las mujeres, está en conexión directa con las múltiples funciones de la mujer para la propagación de la especie. Tal vez sea así. El mundo, según parece, es aún más lóbrego que lo que tú piensas, Lynch. Por mi parte, a mí me desagrada esta solución. Conduce a la eugénica más bien que a la estética. Te saca fuera del laberinto para ir a dar a un aula nueva y chillona en la cual Mac Cann, en una mano El origen de las especies, y en la otra El Nuevo Testamento, te explica que, si tú admiras las mórbidas caderas de Venus, es porque sientes que ella puede darte el fruto de una prole rolliza, y que, si admiras sus abundantes senos, es porque sientes que serían capaces de proporcionar una leche nutritiva a los hijos que en ella engendres.

21

MÚSICA

—¿Quién sabe? —dijo Stephen sonriendo—. Tal vez Santo Tomás me podría entender mejor que tú. Era poeta también. Escribió un himno para el Jueves Santo. Comienza con las palabras Pange lingua gloriosi. Afirman que es la joya más preciosa de todo el himnario. Es un himno intrincado y confortante. Me gusta. Pero no hay himno que pueda ponerse al lado del Vexilla Regis, el canto procesional, triste y majestuoso de

Venancio Fortunato.

22

Para lo que no hay cura, no hay más que sepultura.

23

El fin del artista es crear lo bello. ¿Qué es lo bello? Eso es otra cuestión.

24

La reproducción es el principio de la muerte.

25

He leído poco y encendido menos.

26

Tres cosas son precisasen la belleza: integridad, armonía, luminosidad.

miércoles, 23 de marzo de 2022

POR QUÉ NO SOY CRISTIANO

 


POR QUÉ NO SOY CRISTIANO

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

En el ensayo “Por qué no soy cristiano” (Conferencia de 1927 y libro publicado en 1957.) Bertrand Russel hace una critica a las religiones, pero especialmente al cristianismo, fundamentando sus argumentos en los propios textos bíblicos y en el sentido común. De esa manera encuentra las contradicciones de los personajes y los autores de la Biblia.

Russel aborda los distintos argumentos con los cuales la iglesia trata de probar la existencia de Dios.

I

Todo tiene una causa, menos Dios (Argumento cosmológico). Rebatimiento: Igual podemos afirmar: “Todo tiene una causa , menos el mundo”. De esta manera evitamos hablar de Dios.

II

Los planetas se mueven por una ley natural promovida por Dios (Argumento de la Ley Natural) . Rebatimiento: Si hay leyes naturales, como en efecto las hay, no hay necesidad de Dios para promoverlas.

III

Todo lo que existe tiene una finalidad y fue creado por Dios (Argumento teleológico). Rebatimiento: Entonces, Dio creó el mal también . ¿Para qué Dios, un ser supuestamente perfecto, creó un mundo imperfecto y que no lo puede mejorar a pesar de los millones de año que han pasado desde su surgimiento?

IV

Si Dios no existiera no habría ni bien ni mal; es decir, el bien y el mal existen porque Dios existe (Argumento moral). Rebatimiento: Dios es bueno, por lo tanto, no es el autor del mal, sino sólo del bien. Entonces el demonio creó el mal. ¿Dios no se dio cuenta o el demonio es más poderoso que Él?

V

Dios existe para que haya justicia en el mundo (Argumento del remedio de la justicia). Rebatimiento: En el mundo hay más injusticia que justicia.

 

Frases:

 

1

La religión se basa, principalmente, a mi entender, en el miedo. Es en parte el miedo a lo desconocido, y en parte, como dije, el deseo de sentir que se tiene un hermano mayor que va a defenderlo a uno en todos sus problemas y disputas. El miedo es la base de todo: el miedo a lo misterioso, el miedo a la derrota, el miedo a la muerte

2

El argumento de la Primera Causa, hasta el día en que, a los 18 años, leí la Autobiografía de John Stuart MilL, y hallé allí esta frase: «Mi padre me enseñó que la pregunta '¿Quién me hizo?' no puede responderse, ya que inmediatamente sugiere la pregunta '¿Quién hizo a ¿Dios?'. ,.Esa sencilla frase me mostró, como aún pienso, la falacia del argumento de la Primera Causa. Si todo tiene que tener alguna causa, entonces Dios debe tener una causa.

3

El factor emocional:

Como dije antes, no creo que la verdadera razón por la cual la gente acepta la religión tenga nada que ver con la argumentación. Se acepta la religión emocionalmente. Con frecuencia se nos dice que es muy malo atacar la religión porque la religión hace virtuosos a los hombres. Eso dicen; yo no lo he advertido. Conocen, claro está, la parodia de ese argumento en el libro de Samuel Butler, Erewhon Revisited. Recordarán que en Erewhon hay un tal Higgs que llega a un país remoto y, después de pasar algún tiempo allí, se escapa en un globo. Veinte años después, vuelve a aquel país y halla una nueva religión, en la que él mismo es adorado bajo el nombre de Niño Sol, que se dice ascendió a los cielos. Ve que se va a celebrar la Fiesta de la Ascensión y que los profesores Hanky y Panky se dicen que nunca han visto a Higgs, y esperan no verlo jamás; pero son los sumos sacerdotes de la religión del Niño Sol. Higgs se indigna y se acerca a ellos y dice: «Voy a descubrir toda esta farsa y a decir al pueblo de Erewhon que fui únicamente yo, Higgs, que subí en un globo.» Y le dijeron: «No puede hacer eso, porque toda la moral de este país gira en torno de ese mito, y si supieran que no subió a los cielos se harían malos»; y con ello le persuadieron para que se marchase silenciosamente.

4

Existe este hecho curioso: cuanto más intensa ha sido la religión de cualquier periodo, y más profunda la creencia dogmática, han sido mayor la crueldad y peores las circunstancias.

5

 El miedo es el padre de la crueldad y, por lo tanto, no es de extrañar que la crueldad y la religión vayan de la mano. Se debe a que el miedo es la base de estas dos cosas.

6

Mi opinión acerca de la religión es la de Lucrecio. La considero como una enfermedad nacida del miedo, y como una fuente de indecible miseria para la raza humana. No puedo, sin embargo, negar que ha contribuido en parte a la civilización. Primitivamente ayudó a fijar el calendario, e hizo que los sacerdotes egipcios escribieran la crónica de los eclipses con tal cuidado que con el tiempo pudieron predecirlos. Estoy dispuesto a reconocer estos dos servicios, pero no conozco otros.

martes, 22 de marzo de 2022

EL JUEGO DE LOS ABALORIOS

 


EL JUEGO DE LOS ABALORIOS

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

En El juego de los Abalorios (1943) de Herman Hesse se narra la vida de Josef Knecht y su participación en la Orden del Juego de los Abalorios, organización que pretende reunir los saberes universales. Este juego comprende todos los conocimientos materiales y espirituales, las ciencias y las artes, la filosofía, la historia, la religión, un nuevo alfabeto, la poesía, el teatro, las matemáticas , los idiomas, la educación, la meditación, los sueños, las traducciones, las bibliotecas;  la verdad que se vive, pero no se enseña; en fin, El juego de los Abalorios es una teoría general de la cultura, lo espiritual , lo intelectual. Todo estos campos del saber tiene un eje transversal: la música.

El juego de los Abalorios es un sustituto de las artes, un estudio de los contrarios de los sujetos, no de los objetos.

El juego de los Abalorios es un instrumento para filosofar, es arte por el arte,autoregocijo espiritual. Es también una loa al enciclopedismo. Es vida contemplativa más que activa.

El juego de los abalorios está estructurado a modo de lengua universal y método para expresar todas las ideas y todos los valores espirituales y artísticos, reduciéndolos a una especie de común denominador.

En el juego de los abalorios debe ser todo posible, incluso la eventualidad de que determinada planta converse en latín con el señor Linneo.

La trama fundamental acontece en Castalia, lo que remite a la fuente mitología griega de purificación en el santuario de Delfos, porque ser miembro de la orden es comparable a un apostolado a un sacerdocio.

 

 

1

En el principio el juego fue sólo una ingeniosa forma de ejercitar la memoria .

2

La fe y la duda se complementan.

3

Historia:

-Escribir Historia, aunque se haga con la debida sobriedad y con el mayor deseo de ser objetivo, sigue siendo y será literatura, y su tercera dimensión es la ficción.

-Creemos haber descubierto en la historia algunas leyes y tratamos de tenerlas presentes para el conocimiento de la verdad histórica.

-Aquel que hace historia puede llevar consigo, lo concedo, la emocionada fe infantil en el poder ordenador de nuestro espíritu y de nuestros métodos, pero, a pesar de ello, debe tener mucho respeto ante lo inconcebible de la verdad, la realidad, la univocidad del suceder.

-Hacer historia presupone por lo mismo la convicción de que con ello se aspira a algo imposible y, sin embargo, necesario y sumamente importante. Hacer historia significa: abandonarse al caos, pero mantener la fe en el orden y en el sentido. Es un cometido muy serio, joven, y tal vez trágico.

-Los grandes hombres son para la juventud las pasas de uva en la torta de la historia del mundo; pertenecen ciertamente a su verdadera sustancia, y no es tan simple ni fácil, como se podría creer, discernir a los verdaderamente grandes de los que lo son en apariencia solamente. En estos últimos, el instante histórico y su valorización y su percepción dan la apariencia de la grandeza; no faltan historiadores y biógrafos, no hablemos de periodistas, para quienes esta valorización y percepción del momento histórico significan que el buen éxito momentáneo es ya un signo de la grandeza.

-El cabo que de la noche a la mañana se convierte en dictador, o la cortesana que por un tiempo determinado logra prevalecer en la buena o mala voluntad de un dominador del mundo, son las figuras favoritas de algunos historiadores.

-Y los jovencitos idealistas, a la inversa, prefieren los trágicamente fracasados, los mártires, los que llegaron un segundo demasiado temprano o demasiado tarde.

-Para mí, que ante todo soy un historiador de nuestra Orden benedictina, lo más atrayente, admirable y digno de estudio no son las intentonas y los triunfos o los fracasos; mi amor y mi insaciable curiosidad están dedicados a fenómenos como el de nuestra Congregación, a las organizaciones de muy larga vida en las que se busca reunir hombres por el intelecto y el alma, educarlos y transformarlos, ennoblecerlos en una aristocracia capaz de servir y de mandar, no por la sangre, sino por la educación, no por la eugenesia sino por el espíritu.

-Nada me ha subyugado tanto en la historia de los griegos como los empeños de la Academia pitagórica o de la platónica, frente al cielo estelar de los héroes o el insistente alboroto de las “ágoras”; en la historia china solamente el hecho de la larga vitalidad del confucianismo, y en nuestra historia occidental me han parecido valores históricos de primera categoría sobre todo la Iglesia cristiana y las Órdenes que la sirven o se han servido en ella. El que un aventurero tenga suerte alguna vez y conquiste o funde un reino, que luego perdura.

-Los hombres realmente grandes de la historia universal o bien supieron dedicarse a la meditación, todos, o bien conocieron inconscientemente el camino por el cual nos lleva la meditación. Los otros, aun los más dotados y fuertes, al final fracasaron y sucumbieron, porque su cometido o su ambicioso sueño los invadió, los poseyó y los convirtió en posesos de tal manera que perdieron la facultad de liberarse cada vez y alejarse de lo actual.

-En realidad, corresponde en absoluto al gusto del historiador hasta dónde hacer remontar en el pasado los comienzos y la prehistoria del juego de abalorios. Porque como todas las grandes ideas, no tiene realmente un comienzo, sino que como idea existió siempre.

-La historia universal es la narración interminable, sin alma, cansadora, del dominio de los débiles por los fuertes, y pretender relacionar la verdadera y real historia, la historia nada temporal del espíritu con esta tonta riña vieja como el mundo de los ambiciosos por el poder y de los aspirantes a un lugar bajo el sol y a un tratar de explicarla con ella, es realmente una traición al espíritu.

-La historia universal era una carrera en el tiempo, una carrera por la victoria, el poder, los tesoros, y en ella sólo importaba no perder el momento oportuno para aquel que tenía bastante fuerza, suerte o vulgaridad.

-Los hechos del espíritu, de la cultura, del arte en cambio son exactamente todo lo contrario, un estallido, una evasión de la esclavitud del tiempo, un deslizarse del hombre fuera de la inmundicia de sus instintos y de su inercia hacia otros planos, en lo eterno, en lo carente de tiempo, en lo divino, total y absolutamente nada histórico y aun antihistórico.

-El interés por la historia universal, bien lo sabéis, es entre nosotros los castalios sumamente débil; más aún, no sólo falta a la mayoría de nosotros interés, sino aun justicia por la historia, respeto por ella. Esta desviación del culto de la historia universal, mezcla de indiferencia y falsa superioridad, me incitó a menudo a indagar, y he encontrado que tiene dos causas. En primer lugar, el contenido (o aun los contenidos) de la historia —me refiero naturalmente a la historia del espíritu y de la cultura, que tanto cuidamos— nos parece un poco inferior en valía; la historia universal consiste, según la idea que tenemos de ella, en brutales luchas por el poder, por bienes, tierras, materias primas, dinero, en fin, por lo material y cuantitativo, por cosas que consideramos no espirituales y más bien despreciables. Para nosotros, el siglo XVII es la época de Descartes, Pascal, Froberger, Schuetz, no la de Cromwell o de Luis XIV. El segundo motivo básico de nuestro miedo a la historia universal reside en nuestra desconfianza heredada y en gran parte, según opino, justificada, por una determinada suerte de consideración y redacción de la historia, muy en boga en la época de la decadencia, antes de la fundación de nuestra Orden, y en la que de antemano no tenemos la menor confianza: la llamada filosofía de la historia, cuyo florecimiento más espiritual y al mismo tiempo cuyo efecto más peligroso encontramos en Hegel, pero que en el siglo que le siguió, desembocó en la más antipática falsificación histórica y en la desmoralización del sentido de la verdad. La preferencia por la llamada filosofía de la historia constituye para nosotros una de las características capitales de aquella época de marasmo espiritual y luchas políticas por el poder de vasto alcance, que a veces denominamos el “siglo guerrero”, pero más a menudo “época folletinista”. De la lucha contra su espíritu —o ausencia de espíritu—, y la victoria sobre el mismo, sobre las ruinas de aquella época, nació nuestra actual cultura, nació la Orden y nació Castalia.

- Pero es propio de nuestra soberbia moral enfrentar a la historia universal, especialmente a la moderna, casi en la misma forma en que lo hacia el asceta o el ermitaño del primitivo cristianismo con el escenario del mundo. La historia nos parece un campo alborotado de instintos y modas, ambiciones y codicias, anhelo del poder y los bienes, el deseo de matar, la violencia, las destrucciones y las guerras, los ministros orgullosos y ambiciosos, los generales vendidos, las ciudades bombardeadas, y olvidamos demasiado fácilmente, demasiado ligeramente, que éste es sólo uno de sus aspectos. Y olvidamos sobre todo que nosotros también somos un trozo de historia, algo devenido, algo condenado a morir, si perdemos la facultad de nuevo devenir y transformarse. Nosotros mismos somos historia y tenemos nuestra responsabilidad en la historia del mundo y en nuestra situación. Nos falta firme conciencia de esta responsabilidad.

-No era ya realmente un placer ni un honor ser sabio o literato: aquel que se colocaba a las órdenes de los poderosos y del lema (falsamente llamado ideal) tenía, sí, cargos y pan, pero también el desprecio de los mejores entre sus colegas y seguramente también sus remordimientos tenaces; aquel que se negaba a servir, debía padecer hambre, vivir a salto de mata y morir en la miseria o en el destierro. Se realizó una selección cruel, indeciblemente cruel. No sólo decayó rápidamente la investigación, en cuanto no fuera necesaria o útil para fines de dominio y de guerra, sino también toda la instrucción común.

Ante todo, se simplificó y se alteró por completo la historia universal, en lo que se refería exclusivamente a cada una de las naciones por momentos triunfantes; la filosofía de la historia y el folletín dominaron hasta en las escuelas primarias...

-La historia universal consiste en toda una serie de amos , caudillos y, gobernadores y jefes que empiezan bien y terminan muy mal.

-Ocuparse de la Historia presupone saber que se intenta algo imposible y no obstante necesario. Significa abandonarse al caos y mientras tanto conservar la fe en el orden y en el sentido.

-Los grandes hombres son para la juventud las pasas en el pastel de la Historia.

4

Toda ciencia es, entre otras cosas, un ordenar, un simplificar, un tornar digerible para el espíritu lo indigerible.

5

Sólo cuando se ha perdido alguna vez el rumbo, se ve lo inexorable de esta verdad.

6

Las normas, el alfabeto y la gramática del juego representan una especie de idioma secreto muy desarrollado, en el cual participan varias ciencias y artes, sobre todo las matemáticas y la música.

7

El juego de abalorios es, por lo tanto, un juego con todos los contenidos y valores de nuestra cultura; juega con ellos como tal vez, en las épocas florecientes de las artes, un pintor pudo haber jugado con los colores de su paleta.

8

Lo que la humanidad produjo en conocimientos elevados, conceptos y obras de arte en sus periodos creadores, lo que los períodos siguientes de sabia contemplación agregaron en ideas y convirtieron en patrimonio intelectual, todo este enorme material de valores espirituales es usado por el jugador de abalorios.

9

Espíritus como Abelardo, Leibniz y Hegel conocieron, sin duda, el sueño de apresar el universo espiritual en sistemas concéntricos y de fundir la belleza viviente de lo espiritual y del arte en la hechicera fuerza formuladora de las disciplinas exactas.

10

La relación de nuestra cultura con la música tiene un antiquísimo modelo sumamente respetable; el juego de abalorios le otorga elevada veneración. En la China legendaria de los “antiguos reyes”, debemos recordarlo, se atribuía a la música un papel directivo en la vida estatal y cortesana; hasta se identificaba el bienestar de la música con el de la cultura y la moral y aun del reino, y los maestros de música debían velar severamente por la conversación y la pureza del “antiguo lenguaje musical.

11

El juego fue, en principio, solamente una ingeniosa forma de ejercicio de memoria y combinaciones entre estudiantes y músicos.

12

El juego no era mero ejercicio ni mera diversión, era concentrado autosentido de una disciplina del espíritu; lo practicaban especialmente los matemáticos con virtuosismo a la vez ascético y deportivo, y formal seriedad, y hallaban en esto un gozo que les ayudaba a soportar la renuncia, entonces ya consecuentemente realizada de lo espiritual, a todo goce y esfuerzo mundanos.

13

“Consideramos la música clásica como el extracto y la esencia de nuestra cultura, porque es su gesto y su expresión más clara y explicativa. Poseemos en esta música le herencia de la

antigüedad y del cristianismo, un espíritu de más alegre y valiente piedad, una moral insuperablemente caballeresca.

14

El juego de los Abalorios es suma y encarnación de lo espiritual y lo sinfónico, culto sublime, unión mística.

15

En todos los tiempos, estuvo estrechamente emparentado con la música y generalmente se desarrolló de acuerdo con reglas musicales o matemáticas.

16

Todo juego había sido un enfilar, ordenar, agrupar y oponer ideas concentradas de muchos campos del pensar y la belleza, un rápido recordar valores y formas ultratemporales, un breve vuelo virtuosista por los reinos del espíritu. Sólo más tarde penetró también poco a poco sustancialmente en el juego el concepto de la contemplación y, sobre todo, de los usos y las costumbres de los peregrinos de Oriente.

Se había hecho visible el inconveniente de que artistas de la memoria, sin otras virtudes, efectuaran juegos virtuosistas y deslumbrantes y pudieran sorprender y confundir a los participantes con la rápida sucesión de innúmeras ideas.

17

Las figuras y fórmulas del juego de abalorios construían, musicaban y filosofaban en una lengua universal que era alimentada por todas las ciencias y las artes, jugándose en anhelos por lo perfecto, por el ser puro, colmado de realidad total.

18

¡La verdad existe, querido! Mas no existe la “doctrina” que anhelas, la doctrina absoluta, perfecta, la única que da la sabiduría. Tampoco debes anhelar una doctrina perfecta, amigo mío, sino la perfección de ti mismo. La divinidad está en ti, no en las ideas o en los libros. ¡La verdad se vive, no se enseña!

19

Las abstracciones son encantadoras, pero sostengo que es necesario también respirar aire y comer pan.

20

No existe vida noble y elevada sin el conocimiento del demonio o de los demonios, y sin la lucha constante contra ellos.

21

Cualquier gran sentimiento, cualquier pasión legítima, cualquier agitación anímica es vigilada, enderezada y neutralizada en seguida por la terapia de la meditación.

La vida de los instintos es sometida con la meditación.

22

La profundidad del universo no está allí donde están las nubes y las tinieblas, sino donde está la claridad y la alegría.

23

Si me es lícito pedirte algo, antes de acostarte contempla todavía un rato estas bahías y estos estrechos de mar con tantas estrellas y no rechaces los pensamientos y los sueños que tal vez acudan a ti.

24

La afirmación de toda la realidad, el estar despierto al borde de todas las cimas y los abismos, una virtud de los santos y los caballeros; y no puede ser destruida y crece cada vez más con la edad y la proximidad de la muerte. Es el secreto de la belleza y la verdadera sustancia de todo arte. El poeta que canta lo magnífico y lo terrible de la vida en el paso de danza de sus versos, el músico que lo hace resonar como presente puro, son portadores de luz, acrecentadores de la alegría y la claridad sobre la tierra, aunque nos lleven antes a través de las lágrimas y las tensiones dolorosas.

25

Tal vez el poeta cuyos versos nos encantan es un hombre en triste soledad y el músico un soñador melancólico, pero aun así su obra participa de la alegría de los dioses y las estrellas. Lo que nos da no es su tiniebla, su dolor o su temor, es una gota de luz pura, de alegría eterna.

26

Pero ahora debes llevarte al sueño un oído lleno de música. La mirada en el cielo estrellado y un oído saturado de música antes de acostarse, son el mejor de los somníferos.

27

No podría sostener la petición platónica de que el sabio, el hombre culto, debe dominar en el Estado.

28

El hombre culto que como orador, escritor o maestro dice a sabiendas una falsedad, no sólo obra contra leyes orgánicas fundamentales, sino que, además, a pesar de toda apariencia del momento, no hace ningún bien a su pueblo, sino un grave daño, le corrompe el aire y la tierra, el alimento y la bebida, le envenena el pensar, le conculca el derecho, y ayuda a todo lo malo y hostil que amenaza con la destrucción del pueblo.

29

El castalio, pues, no debe convertirse en político; debe, sí, en caso de emergencia sacrificar su persona, pero nunca la fidelidad al espíritu. El espíritu es bienhechor y noble solamente en la obediencia a la verdad; si la traiciona, si pierde el respeto, se torna condescendiente o se vende, es lo diabólico en potencia, mucho peor que la bestialidad animal de los instintos, que conserva siempre, a pesar de todo, un residuo de la inocencia natural.

30

Cada comienzo tiene, por lo tanto, un hechizo.

Y en cada comienzo está un hechizo

que nos protege y aún nos ayuda a vivir...

31

Debemos ir alegres por la tierra

sin aferramos nunca como a una patria;

el espíritu no quiere encadenarse.

Grado a grado, nos eleva y ensancha.

32

Cuanto más grande es el poder oficial, tanto más serio y severo es el servicio. Cuanto más fuerte la personalidad, tanto más vedado el arbitrio.

33

Mi vida —así me lo propuse— debería ser un trascender, un avanzar grado a grado; había que atravesar un espacio tras otro; había que superarlos, lo mismo que la música pasa tiempo tras tiempo, tema tras tema, los toca, los acaba y los deja detrás de sí, nunca cansada, nunca dormida, siempre vigilante, siempre perfectamente presente.

34

Y poco a poco descubrí, además, que el educar me hacía más feliz cuanto más jóvenes y sin formación fueran los alumnos. Con los años, esto también, como muchas otras cosas, me llevó a desear alumnos jóvenes y cada vez más jóvenes, a convencerme de que hubiera sido mejor para mí, y más grato, ser maestro en una escuela de principiantes, en resumen, a comprender que mi fantasía, a veces, se ocupaba de cosas que estaban fuera de mis funciones.

35

Para que dos hombres se hagan amigos no hay vía más fácil que el cultivo de la música.

36

La vida natural , ingenua, desprovista de educación espiritual, tiene que concluir en un atolladero y conducir regresivamente hasta lo animal y quizá más atrás aún.

37

Toda meditación devota puede remansar el corazón y llevarlo a la unanimidad con el todo.

38

La música es una de las fuentes primarias de todo orden , costumbres, belleza y salud .

39

¡Con cuánta responsabilidad , esfuerzo y molestia interior se paga toda posición brillante y representativa!

40

Medita cuidadosamente .Si el ocio te resultase demasiado largo dedica diariamente algunas horas , no más de cuatro, a realizar con regularidad un trabajo, por ejemplo, el estudio o copia de un manuscrito.

 

lunes, 7 de marzo de 2022

LA HISTORIA EN E JUEGO DE LOS ABALORIOS

 


LA HISTORIA EN EL JUEGO DE LOS ABALORIOS

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

 

En El juego de los Abalorios (1943) de Herman Hesse se narra la vida de Josef Knecht y su participación en la Orden del Juego de los Abalorios, organización que pretende reunir los saberes universales. Este juego comprende todos los conocimientos materiales y espirituales, las ciencias y las artes, la filosofía, la historia, la religión, un nuevo alfabeto, la poesía, el teatro, las matemáticas , los idiomas, la educación, la meditación, los sueños, las traducciones, las bibliotecas;  la verdad que se vive, pero no se enseña; en fin, El juego de los Abalorios es una teoría general de la cultura, lo espiritual , lo intelectual. Todo estos campos del saber tiene un eje transversal: la música.

El juego de los Abalorios es un sustituto de las artes, un estudio de los contrarios de los sujetos, no de los objetos.

El juego de los Abalorios es un instrumento para filosofar, es arte por el arte,autoregocijo espiritual. Es también una loa al enciclopedismo. Es vida contemplativa más que activa.

La trama fundamental acontece en Castalia, lo que remite a la fuente mitología griega de purificación en el santuario de Delfos, porque ser miembro de la orden es comparable a un apostolado a un sacerdocio.

En El juego de los abalorios Herman Hess emite una serie de concetos relacionados con la Historia:

 

 

1

-Escribir Historia, aunque se haga con la debida sobriedad y con el mayor deseo de ser objetivo, sigue siendo y será literatura, y su tercera dimensión es la ficción.

-Creemos haber descubierto en la historia algunas leyes y tratamos de tenerlas presentes para el conocimiento de la verdad histórica.

-Aquel que hace historia puede llevar consigo, lo concedo, la emocionada fe infantil en el poder ordenador de nuestro espíritu y de nuestros métodos, pero, a pesar de ello, debe tener mucho respeto ante lo inconcebible de la verdad, la realidad, la univocidad del suceder.

-Hacer historia presupone por lo mismo la convicción de que con ello se aspira a algo imposible y, sin embargo, necesario y sumamente importante. Hacer historia significa: abandonarse al caos, pero mantener la fe en el orden y en el sentido. Es un cometido muy serio, joven, y tal vez trágico.

-Los grandes hombres son para la juventud las pasas de uva en la torta de la historia del mundo; pertenecen ciertamente a su verdadera sustancia, y no es tan simple ni fácil, como se podría creer, discernir a los verdaderamente grandes de los que lo son en apariencia solamente. En estos últimos, el instante histórico y su valorización y su percepción dan la apariencia de la grandeza; no faltan historiadores y biógrafos, no hablemos de periodistas, para quienes esta valorización y percepción del momento histórico significan que el buen éxito momentáneo es ya un signo de la grandeza.

-El cabo que de la noche a la mañana se convierte en dictador, o la cortesana que por un tiempo determinado logra prevalecer en la buena o mala voluntad de un dominador del mundo, son las figuras favoritas de algunos historiadores.

-Y los jovencitos idealistas, a la inversa, prefieren los trágicamente fracasados, los mártires, los que llegaron un segundo demasiado temprano o demasiado tarde.

-Para mí, que ante todo soy un historiador de nuestra Orden benedictina, lo más atrayente, admirable y digno de estudio no son las intentonas y los triunfos o los fracasos; mi amor y mi insaciable curiosidad están dedicados a fenómenos como el de nuestra Congregación, a las organizaciones de muy larga vida en las que se busca reunir hombres por el intelecto y el alma, educarlos y transformarlos, ennoblecerlos en una aristocracia capaz de servir y de mandar, no por la sangre, sino por la educación, no por la eugenesia sino por el espíritu.

-Nada me ha subyugado tanto en la historia de los griegos como los empeños de la Academia pitagórica o de la platónica, frente al cielo estelar de los héroes o el insistente alboroto de las “ágoras”; en la historia china solamente el hecho de la larga vitalidad del confucianismo, y en nuestra historia occidental me han parecido valores históricos de primera categoría sobre todo la Iglesia cristiana y las Órdenes que la sirven o se han servido en ella. El que un aventurero tenga suerte alguna vez y conquiste o funde un reino, que luego perdura.

-Los hombres realmente grandes de la historia universal o bien supieron dedicarse a la meditación, todos, o bien conocieron inconscientemente el camino por el cual nos lleva la meditación. Los otros, aun los más dotados y fuertes, al final fracasaron y sucumbieron, porque su cometido o su ambicioso sueño los invadió, los poseyó y los convirtió en posesos de tal manera que perdieron la facultad de liberarse cada vez y alejarse de lo actual.

-En realidad, corresponde en absoluto al gusto del historiador hasta dónde hacer remontar en el pasado los comienzos y la prehistoria del juego de abalorios. Porque como todas las grandes ideas, no tiene realmente un comienzo, sino que como idea existió siempre.

-La historia universal es la narración interminable, sin alma, cansadora, del dominio de los débiles por los fuertes, y pretender relacionar la verdadera y real historia, la historia nada temporal del espíritu con esta tonta riña vieja como el mundo de los ambiciosos por el poder y de los aspirantes a un lugar bajo el sol y a un tratar de explicarla con ella, es realmente una traición al espíritu.

-La historia universal era una carrera en el tiempo, una carrera por la victoria, el poder, los tesoros, y en ella sólo importaba no perder el momento oportuno para aquel que tenía bastante fuerza, suerte o vulgaridad.

-Los hechos del espíritu, de la cultura, del arte en cambio son exactamente todo lo contrario, un estallido, una evasión de la esclavitud del tiempo, un deslizarse del hombre fuera de la inmundicia de sus instintos y de su inercia hacia otros planos, en lo eterno, en lo carente de tiempo, en lo divino, total y absolutamente nada histórico y aun antihistórico.

-El interés por la historia universal, bien lo sabéis, es entre nosotros los castalios sumamente débil; más aún, no sólo falta a la mayoría de nosotros interés, sino aun justicia por la historia, respeto por ella. Esta desviación del culto de la historia universal, mezcla de indiferencia y falsa superioridad, me incitó a menudo a indagar, y he encontrado que tiene dos causas. En primer lugar, el contenido (o aun los contenidos) de la historia —me refiero naturalmente a la historia del espíritu y de la cultura, que tanto cuidamos— nos parece un poco inferior en valía; la historia universal consiste, según la idea que tenemos de ella, en brutales luchas por el poder, por bienes, tierras, materias primas, dinero, en fin, por lo material y cuantitativo, por cosas que consideramos no espirituales y más bien despreciables. Para nosotros, el siglo XVII es la época de Descartes, Pascal, Froberger, Schuetz, no la de Cromwell o de Luis XIV. El segundo motivo básico de nuestro miedo a la historia universal reside en nuestra desconfianza heredada y en gran parte, según opino, justificada, por una determinada suerte de consideración y redacción de la historia, muy en boga en la época de la decadencia, antes de la fundación de nuestra Orden, y en la que de antemano no tenemos la menor confianza: la llamada filosofía de la historia, cuyo florecimiento más espiritual y al mismo tiempo cuyo efecto más peligroso encontramos en Hegel, pero que en el siglo que le siguió, desembocó en la más antipática falsificación histórica y en la desmoralización del sentido de la verdad. La preferencia por la llamada filosofía de la historia constituye para nosotros una de las características capitales de aquella época de marasmo espiritual y luchas políticas por el poder de vasto alcance, que a veces denominamos el “siglo guerrero”, pero más a menudo “época folletinista”. De la lucha contra su espíritu —o ausencia de espíritu—, y la victoria sobre el mismo, sobre las ruinas de aquella época, nació nuestra actual cultura, nació la Orden y nació Castalia.

- Pero es propio de nuestra soberbia moral enfrentar a la historia universal, especialmente a la moderna, casi en la misma forma en que lo hacia el asceta o el ermitaño del primitivo cristianismo con el escenario del mundo. La historia nos parece un campo alborotado de instintos y modas, ambiciones y codicias, anhelo del poder y los bienes, el deseo de matar, la violencia, las destrucciones y las guerras, los ministros orgullosos y ambiciosos, los generales vendidos, las ciudades bombardeadas, y olvidamos demasiado fácilmente, demasiado ligeramente, que éste es sólo uno de sus aspectos. Y olvidamos sobre todo que nosotros también somos un trozo de historia, algo devenido, algo condenado a morir, si perdemos la facultad de nuevo devenir y transformarse. Nosotros mismos somos historia y tenemos nuestra responsabilidad en la historia del mundo y en nuestra situación. Nos falta firme conciencia de esta responsabilidad.

-No era ya realmente un placer ni un honor ser sabio o literato: aquel que se colocaba a las órdenes de los poderosos y del lema (falsamente llamado ideal) tenía, sí, cargos y pan, pero también el desprecio de los mejores entre sus colegas y seguramente también sus remordimientos tenaces; aquel que se negaba a servir, debía padecer hambre, vivir a salto de mata y morir en la miseria o en el destierro. Se realizó una selección cruel, indeciblemente cruel. No sólo decayó rápidamente la investigación, en cuanto no fuera necesaria o útil para fines de dominio y de guerra, sino también toda la instrucción común.

Ante todo, se simplificó y se alteró por completo la historia universal, en lo que se refería exclusivamente a cada una de las naciones por momentos triunfantes; la filosofía de la historia y el folletín dominaron hasta en las escuelas primarias...