sábado, 15 de diciembre de 2018

EL ANATOMISTA


EL ANATOMISTA
Edgardo Malaspina
1
El Anatomista es la vida novelada de Mateo Realdo Colombo (1516-1559), médico italiano y profesor de la Universidad de Padua, alumno de Vesalio, padre de la moderna anatomía. Hizo muchos aportes a la medicina y publicó el libro “De re anatómica”, donde habla de unos de sus descubrimientos: el clítoris, el cual denomina “amor veneris”. Precisamente la novela de Federico Andahazi trata el tema del órgano del placer de Venus.
2
Mateo Colombo (Colón), se enamora locamente  de Mona Sofía, una prostituta muy joven de incomparable belleza. Sus sentimientos no son correspondidos y el anatomista del Renacimiento empieza a buscar una receta que haga cambiar de parecer  su amada.
3
Una hierba,  una pócima u otro remedio pueden lograr que una mujer se enamore, piensa. Examinando a Inés Torremolinos descubre el clítoris. Este descubrimiento se le hizo relativamente fácil por estar ese órgano hipertrofiado en esa paciente. Realiza investigaciones anatómicas en cadáveres, y en prostitutas precisa la función del nuevo órgano. Piensa que allí radica el amor en las mujeres.
4
Cuando hace público sus hallazgos  la Iglesia inicia un proceso en su contra y ya se ve en la hoguera. Pero la Inquisición le perdona la vida con la prohibición de no hablar más de su descubrimiento.
5
 Regresa al prostíbulo de Mona Sofía para aplicarle su nueva técnica de enamoramiento; pero Sofía está completamente deformada por una sífilis avanzada.
6
En la novela se relatan muchos sucesos de la Historia de la Medicina, se comentan teorías como el nervismo, la del acto reflejo y algunas tesis a las cuales mucho más tarde se refirió Freud. Se habla, además, de Hipócrates, Paracelso, Avicena, Vesalio y muchos otros grandes del pensamiento médico.
7
El autor compara el descubrimiento de Mateo Colón con el de Cristóbal Colón, su primo.

lunes, 3 de diciembre de 2018

BECERRERO


PALABRAS PARA EL LIBRO  “BECERRERO” DE SALVADOR LARA
1
Casi toda la producción poética de Salvador Lara gira en torno a nuestro llano. “Cuentos del monte” es una obra magistral que lo eleva a la cúspide de nuestros creadores guariqueños  que más y mejor han cultivado la prosa lírica con marcado acento telúrico.
Esta vez el bardo de Tucupido rinde tributo a una de las faenas del llano más celebrada y romántica. Se trata del noble y muy necesario oficio del becerrero.
2
Bolet Peraza dice que el monte gigante, con su altiva cumbre al cielo, inspira  ideas de dignificación  si quien lo mira sabe ascender  con él  en espíritu. Eso es lo que precisamente ha hecho Salvador Lara: contemplar su  llano, nuestro llano, a través del prisma del recuerdo y la nostalgia para elevarse hasta los predios de la poesía, la cual es de todas las formas escriturales la más sublime.
3
 ¿Quién de nosotros no ha participado, de alguna manera, en las bregas diarias de nuestros campos? Con este poemario de Salvador Lara volveremos sobre nuestros pasos porque el llano ha estado y estará siempre en nuestros corazones.
4
 La gente se trasladó del llano para fundar pueblos. Pero se trajo las sabanas con todas sus costumbres y labores. Es por eso que en nuestras poblaciones hay una calle “El ganado”. Allí, en una esquina del mapa citadino estaban los corrales, el ganado pastando o reposando con la caída de las sombras y los cantos de los ordeñadores en las madrugas entre mugidos.
Más de una vez me correspondió, allá en Las Mercedes del Llano, transitar entre bostas para hacer el mandado mañanero de comprar la leche recién ordeñada en la calle El Ganado, un pedacito del llano infinito.
5
Víctor Manuel Ovalles en su famoso libro  “El llanero” afirma que el hombre de nuestros montes ha tenido que luchar con una naturaleza imponente y agreste en un territorio de hermosos y dilatados  horizontes, pero siempre expuesto a muchos peligros. “Por ello la poesía, que inspira la solitaria pampa a su habitador, refleja antes que todo el valor, la destreza, la agilidad y la astucia del hijo de las llanuras”.
Salvador Lara ha sabido interpretar cabalmente esa interacción dialéctica del llanero con su tierra y la ha plasmado en bellos trazos en un becerrero cumpliendo sus tareas consuetudinarias entre establos, aperos y canturreos.
Edgardo Malaspina