martes, 4 de diciembre de 2018
lunes, 3 de diciembre de 2018
BECERRERO
PALABRAS PARA EL LIBRO “BECERRERO” DE SALVADOR LARA
1
Casi
toda la producción poética de Salvador Lara gira en torno a nuestro llano. “Cuentos
del monte” es una obra magistral que lo eleva a la cúspide de nuestros creadores
guariqueños que más y mejor han
cultivado la prosa lírica con marcado acento telúrico.
Esta
vez el bardo de Tucupido rinde tributo a una de las faenas del llano más
celebrada y romántica. Se trata del noble y muy necesario oficio del becerrero.
2
Bolet
Peraza dice que el monte gigante, con su altiva cumbre al cielo, inspira ideas de dignificación si quien lo mira sabe ascender con él
en espíritu. Eso es lo que precisamente ha hecho Salvador Lara:
contemplar su llano, nuestro llano, a
través del prisma del recuerdo y la nostalgia para elevarse hasta los predios
de la poesía, la cual es de todas las formas escriturales la más sublime.
3
¿Quién de nosotros no ha participado, de
alguna manera, en las bregas diarias de nuestros campos? Con este poemario de
Salvador Lara volveremos sobre nuestros pasos porque el llano ha estado y
estará siempre en nuestros corazones.
4
La gente se trasladó del llano para fundar
pueblos. Pero se trajo las sabanas con todas sus costumbres y labores. Es por
eso que en nuestras poblaciones hay una calle “El ganado”. Allí, en una esquina
del mapa citadino estaban los corrales, el ganado pastando o reposando con la
caída de las sombras y los cantos de los ordeñadores en las madrugas entre mugidos.
Más
de una vez me correspondió, allá en Las Mercedes del Llano, transitar entre
bostas para hacer el mandado mañanero de comprar la leche recién ordeñada en la
calle El Ganado, un pedacito del llano infinito.
5
Víctor
Manuel Ovalles en su famoso libro “El
llanero” afirma que el hombre de nuestros montes ha tenido que luchar con una
naturaleza imponente y agreste en un territorio de hermosos y dilatados horizontes, pero siempre expuesto a muchos
peligros. “Por ello la poesía, que inspira la solitaria pampa a su habitador,
refleja antes que todo el valor, la destreza, la agilidad y la astucia del hijo
de las llanuras”.
Salvador
Lara ha sabido interpretar cabalmente esa interacción dialéctica del llanero
con su tierra y la ha plasmado en bellos trazos en un becerrero cumpliendo sus tareas
consuetudinarias entre establos, aperos y canturreos.
Edgardo
Malaspina
sábado, 1 de diciembre de 2018
jueves, 22 de noviembre de 2018
EMILIO, EL BUQUINISTA DE SAN JUAN DE LOS MORROS.
EMILIO, EL BUQUINISTA DE SAN JUAN DE LOS MORROS
Edgardo Malaspina
1
En París o en Moscú un buquinista es un vendedor de
libros viejos. San Juan de los Morros tiene también su buquinista: Emilio, el
de la avenida Bolívar, siempre rodeado
de libros, siempre leyendo un libro.
2
“Cuando veo un libro, me alegro como un niño con un
juguete nuevo”, dice Emilio.
3
Emilio ha sido obrero, orfebre, músico, alpinista,
deportista y muchas otras cosas más; pero por sobre todo es lector, pasión que
le viene desde su infancia porque sus padres tenían una biblioteca en la casa.
“No puedo vivir sin leer. Los libros para mí son una locura.”, afirma.
4
Emilio una vez recorrió todo el país impulsado por las mismas
angustias existenciales que inspiraron a Jack Kerouac, aunque leyó “En el
camino” luego de realizar su aventura de andariego infatigable.
5
Emilio ha “heredado” muchos libros para que
continúen con el ciclo de pasar de mano en mano, y cuya otra opción era el
vertedero. Emilio, entonces, cumple a cabalidad con una especie de imperativo categórico kantiano formulado por
Augusto Monterroso: “No tires los libros a la basura porque eso no es digno de
la persona ni de los libros ni del basurero”.
6
A Emilio los gendarmes municipales le solicitaron
retirarse de su lugar habitual de trabajo a otro lado con sus libros, “porque
afean la ciudad”. Ya el pastor Daniel Scott, en su excelente artículo “Cultura
en apuros”, hizo una vehemente y acertada defensa de este pintoresco personaje con sólidos
argumentos filosóficos y estéticos. Scott habló con propiedad sobre la arquitectura espiritual o cultural de las
ciudades.
7
Interesante: los libros de Emilio afean la ciudad, pero la
basura que nadie recoge, no.
8
¿Quién dijo “cuando oigo la palabra cultura, echo
mano a la pistola”?
miércoles, 14 de noviembre de 2018
lunes, 5 de noviembre de 2018
LA ENFERMEDAD
Libros y comentarios
LA ENFERMEDAD
Edgardo Malaspina
1
Con
“La enfermedad”,de Alberto Barrera Tizka, hemos recordado a varios escritores
que han abordado el tema médico: Moliere, Kafka, Hasek, Pasternak, García
Márquez, Otero Silva, Díaz Rodríguez y muchos otros. Los más connotados en este
peculiar subgénero de la literatura, en mi opinión, se encuentran en las letras
rusas: Tostoy (La muerte de Iván Ilich), Chéjov (La sala número seis) y
Bulgakov (Notas de un médico novel).
2
Barrera Tyszka, que de alguna manera se había
acercado al tema en su poesía ( La sesión del martes, Abril en Lima, y Balada
–en un pasillo de un hospital-), con pinceladas frescas y magistrales nos
recuerda la fragilidad de la existencia y nos invita a reflexiones que van más
allá de lo puramente médico y filosófico(para Aristóteles los dos términos eran
uno solo en muchas circunstancias).
3
¿Hay
que decirle toda la verdad al paciente?
Se afirma que el cirujano Pirogov al saber que padecía cáncer decayó
anímicamente y se preparó para morir pronto; pero vivió más tiempo porque lo convencieron sus
colegas de que ese no era el diagnóstico (pero era cáncer).
4
Con La
Enfermedad, por ejemplo, podemos hablar de etiopatología , historia de la
medicina y ética. En la novela el Dr. Miranda se enfrenta a un dilema: decirle
el diagnóstico fatal a su padre o callar. Además, el paciente Ernesto Durán,
enfermo imaginario, piensa que sólo
Miranda puede curarlo.
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